
¿Qué pasó en José Joaquín de Herrera, Guerrero? Comunidades indígenas lograron recuperar su territorio en Ayahualtempa luego de un violento ataque armado perpetrado por el grupo delictivo Los Ardillos. La acción coordinada de la policía comunitaria junto con fuerzas estatales y federales permitió expulsar a esta célula criminal.
Los hechos ocurrieron cuando autoridades de la Coordinadora Regional de los Pueblos Fundadores (CRAC-PC-PF) y del Consejo Indígena y Popular de Guerrero – Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) se dirigían a una asamblea en Ayahualtempa. El encuentro buscaba fortalecer la coordinación de seguridad entre comunidades como Amatitlán y Ayahualtempa.
Aproximadamente a las 10:00 horas, la comitiva fue emboscada por integrantes de Los Ardillos, quienes dispararon dejando varios comuneros heridos y detonando la respuesta inmediata de la población.
La CRAC-PC-PF activó su sistema de seguridad para contener el ataque y proteger a los habitantes, mientras el Gobierno del Estado de Guerrero desplegó un operativo conjunto encabezado por el subsecretario Francisco Rodríguez Cisneros. Policías estatales, Guardia Nacional y el Ejército Mexicano participaron en la intervención.
Esta coordinación fue fundamental para neutralizar la amenaza y restaurar el orden en la zona.
Tras el enfrentamiento fueron detenidos tres líderes de Los Ardillos por las fuerzas estatales, mientras la policía comunitaria de la CRAC-PC-PF capturó a otros 14 presuntos miembros, quienes enfrentan un proceso de reeducación conforme a sus reglamentos internos.
Entre los detenidos sobresale Luis Morales Rojas, autoproclamado líder de la policía comunitaria de Ayahualtempa, quien fue desconocido por su propia comunidad por presunta colaboración con el crimen organizado.
El enfrentamiento, que duró más de diez horas, dejó un saldo de tres policías comunitarios muertos y siete heridos graves. Una de las víctimas fue el hijo del comisario de Amatitlán, reflejando el alto costo humano de la defensa territorial.
Además, el defensor Jesús Plácido Galindo sufrió un atentado cuando tres disparos impactaron la camioneta asignada por el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, poniendo en riesgo su vida y la de sus escoltas.
Este suceso evidencia la grave vulnerabilidad de los líderes indígenas en estas regiones afectadas por la violencia.
La expulsión de Los Ardillos representa, a pesar de las pérdidas, una victoria significativa para la CRAC-PC-PF y el CIPOG-EZ, reafirmando su compromiso por la autonomía y la paz en sus comunidades.
La seguridad y la justicia comunitaria en Guerrero requieren atención constante. Para seguir profundizando en estos temas y conocer el acontecer en la región, continúa nuestra cobertura completa en la sección de Guerrero.