
¿Qué pasó con la Unión Europea y su estrategia de autonomía económica? Ante una dependencia alarmante de China en el suministro de materias primas críticas, la Comisión Europea ha lanzado una ambiciosa estrategia de 3,000 millones de euros, denominada ReSourceEU, con el objetivo de salvaguardar su seguridad económica y diversificar sus cadenas de suministro.
La iniciativa llega acompañada de una contundente advertencia. El comisario de Industria, Stéphane Séjourné, fue claro al señalar que si las empresas europeas no diversifican voluntariamente sus cadenas de suministro, Bruselas se reserva el derecho de imponerlo mediante legislación. Esta postura busca proteger a Europa de futuros actos hostiles y de la 'militarización' comercial de recursos esenciales, como las tierras raras y los semiconductores, que Pekín ha utilizado como herramienta de presión geopolítica. Estas acciones, que buscan reducir la vulnerabilidad frente a poderes externos, reflejan una tendencia global donde diversas naciones implementan medidas proteccionistas para asegurar su autonomía comercial.
El mensaje de Bruselas es inequívoco: el mercado único no puede permitirse seguir expuesto a perturbaciones externas. La estrategia ReSourceEU se enfoca en el 'de-risking', la reducción de riesgos y la diversificación de las cadenas de valor. Para ello, se movilizarán hasta 3.000 millones de euros en los próximos 12 meses, incluyendo un nuevo fondo de 2.000 millones de euros anuales, respaldado por el Banco Europeo de Inversiones (BEI), destinado a conceder préstamos a industrias que busquen alternativas al suministro chino.
La dependencia actual de Europa hacia China es preocupante. De las 20.000 toneladas anuales de imanes permanentes que adquiere el bloque (esenciales para vehículos eléctricos o equipos médicos), entre 17.000 y 18.000 provienen de China, mientras que la producción interna apenas alcanza las 1.000 toneladas. El comisario de Comercio, Maroš Šefčovič, ha enfatizado que, a pesar del compromiso con el libre mercado, este ha sido 'explotado repetidamente' en detrimento de la industria europea, obligando a las instituciones a actuar como 'bomberos' ante sucesivas crisis.
La estrategia está diseñada para amortiguar 'choques de mercado' como las recientes disrupciones en la industria automovilística. Para acelerar su implementación, la Comisión Europea ha identificado proyectos de financiación inmediata, como la extracción de molibdeno en Groenlandia y una mina de litio en Alemania. Además, se establecerá una 'plataforma de materias primas' para agrupar pedidos y crear reservas estratégicas conjuntas (stockpiles), replicando el modelo de compra conjunta de gas tras la invasión rusa de Ucrania.
Este giro hacia el intervencionismo, aunque por ahora es una persuasión, podría escalar a cuotas de suministro obligatorias. Para evitar la fuga de recursos valiosos, se restringirá la exportación de chatarra de aluminio y se impulsará el reciclaje de imanes de baterías, con planes de limitar las ventas de cobre al exterior a partir de 2026. El contexto geopolítico, con la tregua comercial entre Xi Jinping y Donald Trump, no permite demoras. La industria europea, ejemplificada por AMG Lithium y su CEO Stefan Scherer, que había criticado la inacción del bloque comparando a la UE con una 'provincia de China', recibe el plan con cautela pero con esperanza.
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