
¿Qué pasa con los hospitales y clínicas de Acapulco? A pesar de la existencia de la Norma Oficial Mexicana NOM-087-ECOL-SSA1, que regula el manejo de Residuos Peligrosos Biológicos Infecciosos (RPBI), los centros de salud de Acapulco no están cumpliendo con los procedimientos establecidos para su recolección, traslado y, crucialmente, su incineración, lo que representa un grave peligro para la población.
La incineración de desechos biológicos infecciosos, una obligación explícita de la norma, debería realizarse dentro de los propios nosocomios. Este método, junto con la esterilización u otros procesos que garanticen la inactivación de los agentes patógenos, es indispensable antes de la disposición final en sitios autorizados. Sin embargo, en Acapulco, la realidad es alarmante.
La NOM-087-ECOL-SSA1 es de observancia obligatoria para todos los establecimientos que generen RPBI. Su cumplimiento debe ser vigilado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Secretaría de Salud Federal y las dependencias estatales y municipales de este rubro.
Daniel Moya Fosado, coordinador de los Servicios Públicos en Acapulco, ha señalado que los hospitales y clínicas de la ciudad podrían estar generando diariamente una tonelada de desechos biológicos-infecciosos. Lo más preocupante es que, en muchos casos, estos residuos se encuentran en bolsas de plástico que terminan en las banquetas, sin ninguna medida preventiva, lo que eleva el riesgo de propagación de enfermedades y contaminación ambiental.
Los centros de atención médica no solo deben garantizar el manejo adecuado de sus desechos infecciosos, sino también contar con incineradores y un área específica, alejada de zonas de atención médica y pacientes, para depositar este tipo de basura. Una situación que contrasta con esfuerzos de limpieza en otras áreas de la ciudad. Puedes leer más sobre la iniciativa aquí: Limpieza en Acapulco: Gobierno Retira 70 Toneladas de Basura de Zonas Marinas.
Miguel Balleza García, director de Ecología Municipal, ha enfatizado que el manejo de residuos infecciosos en hospitales y clínicas, tanto privadas como públicas, es un asunto de responsabilidad federal. Por ello, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) es la entidad encargada de la vigilancia y de proceder contra quienes incumplan la norma oficial.
Las multas por el mal manejo de residuos infecciosos son muy elevadas. Estas sanciones pueden ir desde 30 hasta 50,000 días de salario mínimo o de Unidad de Medida y Actualización (UMA) al momento de la infracción, lo que en casos graves puede superar fácilmente los $4.3 millones de pesos, según las autoridades correspondientes.
La situación no es nueva. En 2020, se localizaron dos tiraderos de basura clandestina en el poblado de Llano Largo, Acapulco, que contenían desechos biológicos infecciosos provenientes de hospitales, clínicas y centros de salud. Ante esto, personal de Ecología municipal presentó las denuncias correspondientes ante la PROFEPA. Las autoridades han realizado llamados constantes a las unidades médicas hospitalarias para que cumplan con la norma, buscando evitar procedimientos administrativos que implican multas millonarias y, lo más importante, salvaguardar la salud de la población.
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