
¿Qué pasó con el aguinaldo que esperaban los trabajadores mexicanos? Diciembre ha traído consigo no solo la ansiada paga de fin de año, sino también una creciente ola de indignación y una campaña nacional que exige un cambio fundamental en cómo se tributa este ingreso. Miles de jóvenes, ya inmersos en el mercado laboral, están al frente de una petición para que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) deje de gravar el Impuesto Sobre la Renta (ISR) al aguinaldo, las cajas de ahorro y los bonos de fin de año.
La iniciativa, alojada en la plataforma Change.org, ha captado la atención de miles, superando ya las 13,855 firmas y sumando adhesiones a un ritmo acelerado. La demanda es clara y resuena entre millones de familias trabajadoras que ven cómo una parte de su esfuerzo anual se destina a impuestos.
La principal crítica de los firmantes es contundente y refleja una realidad económica para muchos: “Millones de familias deben endeudarse para celebrar lo mínimo, mientras el SAT se queda con parte del esfuerzo de un año entero, lleno de horas extra y ausencias familiares”.
Los promotores de esta campaña subrayan que eliminar el ISR de estas percepciones permitiría a millones de hogares disponer de ese dinero extra para aliviar sus cargas financieras, saldar deudas, incrementar sus ahorros o incluso comenzar a forjar un patrimonio, lo que podría generar un impacto positivo en la economía familiar y nacional.
En la descripción de la petición, el llamado al cambio es directo: “Miles de trabajadores reciben menos de lo que merecen cada año. Firma para que el Congreso apruebe una reforma justa, el salario extra debe ser libre de impuestos”. Esta consigna ha logrado una rápida viralización en redes sociales, especialmente entre jóvenes trabajadores que expresan su inconformidad con la actual carga fiscal sobre sus ingresos adicionales.
La polémica se agudiza al comparar la situación de los trabajadores con la de los legisladores. Mientras un gran número de empleados recibe un aguinaldo mínimo equivalente a 15 días de salario, que en muchos casos no excede los $6 mil pesos, la realidad es diametralmente opuesta para quienes elaboran las leyes en el país.
Adicionalmente, en un giro que ha encendido el debate, la Cámara de Diputados cubre directamente el ISR ante el SAT para sus integrantes. Esto asegura que los aguinaldos de los diputados queden completamente libres de impuestos. Este privilegio, que beneficia a legisladores de todos los partidos (Morena, PAN, PRI y Movimiento Ciudadano), representa un costo público de $64,587 pesos por cada diputado, sumando un total de $32 millones 293 mil pesos provenientes del erario público.
Este marcado contraste ha impulsado aún más la indignación ciudadana, animando a más personas a firmar y compartir la petición. La percepción de una justicia fiscal desigual cobra fuerza, evidenciando una brecha entre las prestaciones de los trabajadores y las de sus representantes. Para una visión más profunda sobre este tema, puedes leer sobre los Aguinaldos de legisladores: Hasta $382 mil con opacidad.
La pelota está ahora en el tejado del Congreso, a quien los firmantes exigen una reforma fiscal que garantice que el aguinaldo sea un ingreso íntegro para todos los trabajadores. La petición sigue acumulando adhesiones y alimentando una discusión nacional vital sobre la equidad fiscal, la desigualdad económica y los derechos laborales en México, en un contexto donde el poder adquisitivo de las familias es una preocupación constante.
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