
¿Qué pasó con la seguridad de las mujeres en el entorno digital de México? La violencia contra las mujeres en México ha trascendido las barreras del espacio físico para adentrarse en el ámbito digital, consolidando un panorama de riesgo que crece a un ritmo alarmante. Datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), revelados en la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2021), indican que el 70.1% de las mexicanas mayores de 15 años ha experimentado al menos un incidente de violencia.
El fenómeno adquiere una dimensión aún más crítica en las plataformas digitales. El INEGI confirma que, en 2024, un alarmante total de 10.6 millones de mujeres fueron víctimas de ciberacoso. Esta modalidad de violencia digital vulnera derechos fundamentales como la privacidad, la integridad emocional, la seguridad y la libertad de expresión. La presión social, el uso indebido de imágenes y la exposición constante en línea transforman internet en un espacio donde la violencia se reproduce y se amplifica con facilidad.
Claudia Morales, coordinadora de Vinculación y Difusión de la Fundación MSI, enfatizó la urgencia de que los 16 Días de Activismo por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres se traduzcan en acciones concretas. Esto incluye el desarrollo de políticas públicas más robustas y una mayor cooperación entre gobiernos, la sociedad civil y las plataformas digitales. “Estas jornadas deben generar mayor conciencia social y movilizar acciones reales para poner fin a la violencia en todas sus formas”, declaró Morales.
Además, Morales subrayó la imperiosa necesidad de fortalecer el acceso de niñas y mujeres a educación sexual y reproductiva. Esta herramienta es fundamental para que puedan ejercer sus derechos de manera informada y segura. Organismos internacionales, como ONU Mujeres, coinciden en que la falta de información y de servicios integrales profundiza las brechas de vulnerabilidad, transformando el entorno digital de un potencial espacio de empoderamiento a un territorio hostil.
La difusión no consentida de imágenes íntimas, a menudo referida como pornografía vengativa, se ha convertido en una forma grave de violencia digital que conlleva intimidación, coerción y un daño emocional duradero. Estos patrones de violencia no se limitan a la esfera tecnológica; sus efectos se correlacionan con embarazos no planeados, dificultades para acceder a anticonceptivos, estigma en salud reproductiva y barreras para obtener servicios de aborto seguro.
El desafío de la violencia digital y la seguridad en línea se perfila como uno de los principales retos para 2026. La protección de los derechos de mujeres y niñas en México sigue siendo una deuda estructural en el país, lo que requiere un esfuerzo coordinado y sostenido de todos los sectores de la sociedad. En este contexto, la prevención de la violencia digital es crucial, tal como se ha visto en esfuerzos por desarticular redes de explotación infantil que operan a través de medios digitales.
Claudia Morales concluyó su intervención con un llamado a la unidad: “La violencia contra las mujeres sigue siendo una de las violaciones a derechos humanos más extendidas y normalizadas. En Fundación MSI trabajamos para que ninguna mujer enfrente sola ninguna forma de violencia. Lo lograremos si todas alzamos la voz”.
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