
¿Qué pasó con las escuelas desalojadas en Tihuatlán, Veracruz? Una emergencia ambiental sin precedentes ha sacudido a la colonia Totolapa, en el municipio de Tihuatlán, Veracruz, forzando el desalojo de emergencia de al menos 300 alumnos y docentes de nivel básico. Los hechos ocurrieron el pasado 10 de diciembre, cuando la comunidad escolar de la escuela primaria "Himno Nacional" y el jardín de niños "José Vasconcelos" presentó síntomas de intoxicación, como vómitos, debido a la emanación de vapores por constantes fugas de hidrocarburo.
"Fueron como 300 niños los desalojados. Algunos ya iban vomitando, los llevaron al centro de salud, otros al hospital. Fueron los vapores, nos dijeron", declaró Adela Bonilla, residente de la zona afectada, evidenciando la magnitud del problema y la rápida respuesta improvisada de la comunidad.
La situación en Tihuatlán se ha vuelto crítica en las últimas semanas. Las denuncias ciudadanas apuntan a un deterioro severo en la infraestructura de ductos que atraviesa la zona, con un registro de tres fugas recientes: una antes de las inundaciones de octubre y dos posteriores. Problemas con la infraestructura de hidrocarburos no son nuevos en Veracruz, donde se ha reportado un aumento en las tomas clandestinas.
El derrame más reciente, ocurrido el miércoles pasado, no solo afectó un arroyo local, sino que se ha extendido hasta el emblemático Río Cazones, poniendo en grave riesgo la flora, la fauna y, crucialmente, las fuentes de agua que abastecen a la región. A pesar de la instalación de una malla de contención en un puente cercano, los habitantes aseguran que el hidrocarburo permanece en el cauce, continuando su desplazamiento y el daño ecológico.
Los pobladores de Totolapa, una comunidad con aproximadamente 500 habitantes, describen su vida como estar sobre una "bomba de tiempo". La presencia de los ductos no solo ha provocado las fugas y la contaminación, sino que también ha impedido el mantenimiento adecuado de calles y drenajes, además de afectar directamente la infraestructura educativa; la cancha del kínder José Vasconcelos, por ejemplo, ha visto reducido su terreno por esta causa.
Ante la emergencia, padres de familia y profesores han tenido que actuar por cuenta propia, supliendo la ausencia de protocolos oficiales de protección civil diseñados específicamente para salvaguardar a la niñez ante contingencias químicas de esta naturaleza. Los vecinos urgen a las autoridades federales y ambientales a tomar medidas drásticas, exigiendo la reparación definitiva de las fugas y una remediación inmediata del daño ecológico para evitar que la salud pública de la comunidad se vea aún más comprometida.
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