
¿Qué pasó con Aviomar Adventours en Cozumel? La madrugada de este domingo 21 de diciembre de 2025, un incendio de grandes proporciones arrasó con la base operativa de la empresa turística Aviomar Adventours en Cozumel, Quintana Roo. El siniestro redujo a cenizas buena parte de su flota de cuatrimotos (ATV) y provocó daños severos en instalaciones y equipo de trabajo, asestando un golpe directo al músculo turístico de la isla.
Las pérdidas se estiman en millones de pesos, lo que ha derivado en la suspensión inmediata de actividades de ATV y una incertidumbre laboral para su plantilla. Sin embargo, el hecho que encendió todavía más las alarmas no fue solo el fuego, sino la controversia que surgió a partir de las versiones encontradas sobre el origen del desastre.
La Fiscalía General del Estado emitió un primer posicionamiento, señalando que las líneas iniciales de investigación apuntan a un “posible corto circuito” originado en una de las unidades resguardadas. No obstante, la autoridad no descartó otras hipótesis.
Por su parte, Aviomar Adventours rechazó categóricamente la idea de un accidente. La empresa denunció públicamente lo que considera actos de vandalismo, sugiriendo que el incendio pudo haber sido provocado. El trasfondo de esta acusación es aún más delicado: la compañía presume que el suceso podría estar ligado al cobro de piso, un señalamiento que, de confirmarse, escalaría el caso de un siniestro accidental a un ataque criminal.
“No es una acusación menor. Hablar de cobro de piso implica extorsión y control criminal sobre actividades económicas, justo en un sector —el turismo— que sostiene la economía de Cozumel”, señaló un analista local.
Este grave señalamiento, que se suma a la creciente preocupación por la seguridad en la región, exige peritajes sólidos y una investigación exhaustiva. Casos previos, como el de la vinculación a proceso de tres personas por derecho de piso en Quintana Roo, demuestran la presencia de este fenómeno en el estado y la necesidad de combatirlo con firmeza.
El saldo inmediato ya es catastrófico para la empresa. Aviomar anunció la suspensión temporal de sus operaciones de ATV, lo que se traduce en cero ingresos por ese servicio, cancelaciones masivas e incertidumbre laboral para su personal. El efecto dominó afectará también a agencias, guías y transportistas que dependen del movimiento turístico diario que generaba la compañía.
La presión sobre las autoridades es inmensa: si el incendio fue un accidente, la evidencia técnica verificable deberá sustentarlo de manera irrefutable. Si, por el contrario, se confirma un atentado ligado a extorsión, la autoridad tiene la obligación de investigarlo como un golpe criminal contra la economía local, sin minimizar ni maquillar los hechos.
En las próximas horas, la clave será determinar si existen cámaras de vigilancia en la zona, si se levantaron indicios de acelerantes en el lugar del incendio, si se ha presentado una denuncia formal por hechos dolosos y qué medidas de protección se activarán para la empresa y su personal, porque cuando una compañía menciona cobro de piso, el riesgo no termina cuando se apagan las llamas, sino que apenas comienza una fase más compleja.
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