
¿Qué pasó con las Escuelas de Campo (ECAs)? Estas iniciativas se han consolidado como pilares fundamentales en la estrategia del Gobierno de México para alcanzar la autosuficiencia y soberanía alimentaria de la nación.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA) ha liderado la creación de estos espacios vitales, donde el intercambio de conocimientos científicos, tecnológicos y saberes tradicionales se fusiona para fortalecer la eficiencia productiva del campo y los mares. Este enfoque busca no solo mejorar la producción, sino también asegurar un futuro sostenible para las comunidades rurales.
Dentro de estas comunidades, productoras y productores de pequeña y mediana escala se asocian y organizan para recibir asistencia técnica especializada. Esta orientación, que incorpora innovaciones al conocimiento empírico local, es clave para mejorar la productividad agrícola con un marcado enfoque agroecológico, lo que se traduce directamente en el bienestar de las familias campesinas. Un claro ejemplo del compromiso con el sector agrícola se ve en los esfuerzos por asegurar precios justos para productos básicos, como se ha observado con el acuerdo de subsidio para productores de maíz en Campeche.
Más allá del incremento productivo, la implementación de prácticas agroecológicas a través de las ECAs es crucial para el cuidado del medio ambiente. AGRICULTURA impulsa activamente la protección de los ecosistemas y los suelos, fomentando el respeto por la naturaleza y garantizando una producción que armonice con el entorno.
En lo que va de la actual administración, encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se han establecido cerca de cinco mil ECAs. Estas Escuelas de Campo se distribuyen en 27 entidades de la República Mexicana, brindando asistencia técnica agroecológica a un impresionante total de 196 mil 501 productoras y productores de pequeña y mediana escala, con el apoyo de mil 200 técnicos de AGRICULTURA.
Las prácticas agroecológicas implementadas a través de las ECAs abarcan una variedad de cultivos estratégicos para la seguridad alimentaria del país, incluyendo arroz, maíz, miel, frijol, cacao y café. Algunas de las técnicas impulsadas, adaptadas a cada cultivo y producto, son:
Estas iniciativas no solo buscan aumentar la productividad, sino también construir un sistema agroalimentario más resiliente, justo y respetuoso con el planeta, afianzando la autosuficiencia y soberanía alimentaria de México.
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