
¿Qué pasó con la salud en la Montaña de Guerrero? Un alarmante brote de sarampión ha golpeado a la comunidad de Joya Real, en el municipio de Cochoapa El Grande, afectando a más de la mitad de sus 450 habitantes. Se estima que alrededor de 300 personas, en su mayoría jornaleros agrícolas, han contraído la enfermedad, evidenciando la precaria situación sanitaria de una de las regiones más vulnerables de Guerrero.
La epidemia, que inició a principios de julio de este 2025, se originó con la llegada de una familia de jornaleros que regresaba de trabajar en el corte de verduras en Chihuahua. Según relata Felipe Mendoza, poblador de Joya Real, los primeros casos fueron detectados y confirmados por la Secretaría de Salud de Chihuahua antes de su retorno, lo que permitió identificar rápidamente el padecimiento.
Este nuevo brote subraya una crisis de salud pública recurrente en la entidad, que ya ha registrado otros episodios similares. De hecho, apenas en diciembre pasado, el estado reportaba un significativo número de casos. Para más detalles sobre la situación general, se puede consultar: Guerrero: 191 casos de sarampión; Cochoapa el Grande el más afectado.
Desde la llegada de los primeros infectados, los contagios en Joya Real han sido ininterrumpidos y se aceleraron drásticamente a partir de septiembre, enfermando a familias enteras. Sin embargo, la respuesta sanitaria ha sido casi nula. La comunidad de Joya Real, habitada exclusivamente por jornaleros que deben migrar a otros estados en busca de sustento, carece de infraestructura médica básica.
El centro de salud local, la única esperanza de atención para los habitantes, lleva casi nueve años sin médicos ni enfermeras. La opción más cercana es la cabecera municipal, a tres horas de distancia, donde, según Mendoza, 'nunca los ayudan, siempre les condicionan el apoyo'. Esta situación agrava la vulnerabilidad de una población que, a pesar de los riesgos de contagio, no puede permitirse detener sus actividades laborales.
La constante migración de los jornaleros entre estados también representa un factor de riesgo para la propagación del sarampión a otras regiones, complicando los esfuerzos de contención de la enfermedad a nivel nacional. La falta de acceso a servicios de salud y la movilidad constante de los trabajadores refuerzan la urgente necesidad de implementar programas de atención integral y vacunación en estas comunidades marginadas.
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