
¿Qué pasó con Nicolás Maduro? El presidente venezolano, Nicolás Maduro, fue capturado y trasladado a territorio estadounidense tras una operación militar de Estados Unidos en Caracas, lo que ha provocado la enérgica reacción de China, que exige su “liberación inmediata” y advierte sobre un “riesgo global” si Washington no desiste de sus acciones militares en Venezuela.
Pekín ha emitido un comunicado contundente a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, en el que demanda a la administración estadounidense que garantice la seguridad personal de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y que cese “cualquier intento de derrocar al gobierno legítimo de Venezuela”. La nación asiática califica la operación como una “clara violación del derecho internacional y de las normas básicas que rigen las relaciones entre Estados”. Pekín ha expresado en el pasado su preocupación por supuestas violaciones de EE. UU. al derecho internacional.
El gobierno chino subrayó tres puntos centrales en su pronunciamiento, reflejando su preocupación por la escalada del conflicto y la intervención en asuntos soberanos de otras naciones. Estos son:
La reacción china se produjo tras un ataque lanzado por fuerzas estadounidenses en la madrugada del 3 de enero de 2026, contra objetivos en Caracas y otras regiones del país sudamericano. Según la versión de Washington, la operación tuvo como objetivo la captura de Maduro para que enfrente cargos por narcotráfico y posesión ilegal de armas. El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó que unidades de élite, identificadas como la Fuerza Delta, ejecutaron ataques de precisión en Caracas y en los estados Miranda, Aragua y La Guaira. Maduro fue detenido en su residencia, trasladado inicialmente a un buque militar y posteriormente llevado en avión a Nueva York. De acuerdo con fuentes oficiales, el mandatario venezolano se encuentra recluido en el Centro de Detención Metropolitana de Brooklyn, a la espera de los procedimientos judiciales correspondientes. Trump ya había anunciado la captura de Maduro, confirmando la ofensiva.
El presidente Donald Trump había manifestado su disposición a actuar militarmente en Venezuela al declarar en una ocasión: 'No necesito permiso para bombardear Venezuela'.
En Caracas, el gobierno declaró el estado de emergencia tras la incursión militar. La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumió funciones de mando interino y exigió pruebas de vida de Maduro. Mientras tanto, en las calles de Venezuela se registraron movilizaciones, con concentraciones tanto de rechazo como de apoyo a la intervención estadounidense, evidenciando la profunda polarización que vive la nación.
La respuesta internacional a la operación fue dispar. Gobiernos como los de Rusia, Irán, Cuba y Nicaragua condenaron enérgicamente la acción, calificándola de “agresión” y “secuestro”. Rusia ya había condenado previamente las acciones de EE. UU. contra Venezuela. En contraste, gobiernos como los de México, Colombia y Brasil expresaron su “profunda alarma” y llamaron a respetar el derecho internacional para evitar una escalada del conflicto en la región. En paralelo, sectores de la oposición venezolana y comunidades de exiliados en ciudades como Doral, Madrid y Miami celebraron abiertamente la caída del gobierno de Maduro.
Ante la gravedad de los acontecimientos, está previsto que el Consejo de Seguridad de la ONU se reúna de urgencia este lunes 5 de enero, a solicitud de China y Rusia, para analizar las implicaciones legales y humanitarias de la intervención estadounidense. La comunidad internacional permanece atenta a las repercusiones de esta acción militar que ha tensado aún más las relaciones entre potencias y que podría desestabilizar la región latinoamericana.
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