
¿Qué pasó con los menores del kínder de Kanasín? Un escalofriante caso de abuso sexual ha conmocionado al municipio de Kanasín, Yucatán, donde al menos cinco menores de edad habrían sido víctimas de agresión dentro del kínder “X’ocen”. La familia de una de las pequeñas, Ana, de cuatro años, denunció que la directora del plantel, Karla Jiménez Domínguez, se ha negado a cooperar con las autoridades y a proporcionar los datos del presunto agresor, señalado por los niños como el conserje.
La agresión contra Ana se descubrió a principios de octubre de 2025 cuando su mamá la estaba bañando. La pequeña se quejó de dolor en sus partes íntimas y le confesó que un 'monstruo' la había lastimado. Tras llevarla al Hospital Agustín O’Horán, donde confirmaron la agresión, la familia interpuso una denuncia ante la Fiscalía General del Estado (FGE) el 22 de octubre de 2025, iniciando la carpeta de investigación 3842/2025.
“Su mamá la estaba aseando y se quejó de dolor en sus partes íntimas, le dijo que un monstruo la lastimó. La cambió de ropa y la llevó al Hospital Agustín O’Horán, ahí se dieron cuenta que la habían tocado, denunciaron en la Fiscalía y cuando fueron a la escuelita se dieron cuenta que había cuatro víctimas más”, relató Irlanda, tía de Ana, destacando la magnitud del problema en el preescolar. Casos como este resuenan con la indignación que provocan otros maestros vinculados a proceso por pederastia en otras partes del país.
Al acudir al preescolar para hablar con la directora Karla Jiménez Domínguez, la madre de Ana se encontró con otros padres cuyos hijos también habían sido víctimas. Los menores señalaron al conserje como el presunto agresor. Sin embargo, la directora se habría rehusado a entregar los datos del acusado. Incluso, una representante de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey), Leticia López del área jurídica, estuvo presente en una reunión y, según la familia, no ofreció soluciones, protegiendo a la directora.
“La directora dijo que no lo podían denunciar porque los niños no hablan bien y no pueden identificarlo. Que solo son inventos para llamar la atención. Si hubiera sido así, sería solo uno, no varios”, reclamó Irlanda.
La tía de Ana también advirtió que, aunque su sobrina tenía dificultades para hablar en ese momento, no fue la única víctima y que existe otra niña que no tiene problemas de lenguaje, que atestiguó los hechos, describió al agresor y explicó lo que vio, pero aun así, las autoridades 'siguen dando largas'. La directora incluso intentó frenar las denuncias, pidiendo a los padres que regresaran a los menores a la escuela, prometiendo cuidarlos. La familia de Ana no aceptó y decidió cambiarla de plantel, priorizando su seguridad.
La familia de Ana exige justicia no solo por las víctimas actuales, sino por la posibilidad de que estos hechos hayan ocurrido antes sin ser denunciados debido a la presión ejercida por la directora. “No es solo la vida de las niñas y niños que siguen ahí, no sabemos si esto pasó antes y no hubo denuncias porque ella ejerce presión en las mamás y papás. Si está involucrada que reciba lo que deba ser, no pedimos más que justicia”, manifestó Irlanda.
Ante la situación, la FGE ha respondido que en breve se realizará una nueva diligencia psicológica para los menores y que están trabajando de manera coordinada con la Secretaría de las Mujeres (Semujeres), buscando un avance en la investigación que ha sido catalogada por los familiares como estancada. Es crucial que las autoridades actúen con celeridad, especialmente cuando el Congreso de Guerrero endurece penas por delitos sexuales contra menores, sentando un precedente de tolerancia cero a estos crímenes.
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