
¿Qué pasó con Carlos Castro? El periodista de nota policiaca Carlos Castro fue brutalmente asesinado la noche de ayer jueves 8 de enero de 2026 en Poza Rica, Veracruz, mientras se encontraba en un restaurante de la ciudad. Este lamentable hecho marca el primer asesinato de un comunicador en México en el año 2026.
La Comisión Estatal de Protección a Periodistas (CEAPP) informó del crimen y emitió un comunicado en el que condenó enérgicamente el homicidio, exigiendo una investigación exhaustiva y transparente. Castro se desempeñaba como reportero y director del medio digital local Código Norte Veracruz, además de colaborar con otros portales informativos en el estado, cubriendo una de las fuentes más peligrosas para el periodismo.
El periodista, padre de una hija, había regresado recientemente a Poza Rica tras permanecer varios meses fuera del estado debido a amenazas previas. Pese a contar con medidas de protección proporcionadas por la propia CEAPP, esto no fue suficiente para salvaguardar su vida. Su caso pone de manifiesto la crítica situación de inseguridad que enfrentan los periodistas en la región.
Hasta el momento, las autoridades no han proporcionado detalles sobre el asesinato de Castro, ni información acerca de posibles detenidos o un presunto móvil. Según un reportero local que pidió el anonimato por seguridad, policías estatales municipales y la Guardia Nacional acordonaron la zona del restaurante para realizar las diligencias correspondientes. Este incidente eleva a seis el número de periodistas o trabajadores de medios asesinados en México, uno de los países más letales para la prensa en el mundo, según el recuento del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).
El estado de Veracruz es una región tristemente conocida por la amplia actividad del crimen organizado y la persistente violencia contra la prensa. Apenas en diciembre pasado, se registró la detención del reportero Rafael León Segovia, acusado de “terrorismo”, un cargo sin precedentes en el país, lo que generó la condena de la propia presidenta Claudia Sheinbaum. El juez que llevó su caso lo procesó por encubrimiento y por actuar en contra de las instituciones de seguridad pública, decretándole arresto domiciliario. Su “delito” fue, según denunció Artículo 19, llegar a una escena del crimen antes que las autoridades, en un acto grave de criminalización de la labor periodística. Esta situación se enmarca en un contexto de violencia generalizada en el estado.
El asesinato de Carlos Castro es un doloroso recordatorio de los riesgos extremos que enfrentan los periodistas en México, especialmente aquellos que cubren la nota roja o investigan temas sensibles. La comunidad periodística y las organizaciones de defensa de la libertad de expresión exigen a las autoridades federales y estatales una investigación profunda que dé con los responsables, materiales e intelectuales, y ponga fin a la impunidad que perpetúa este ciclo de violencia. Es imperativo que se garantice la seguridad de quienes ejercen esta fundamental labor informativa, incluso legislando para evitar que funcionarios filtren investigaciones que pongan en riesgo su labor.
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