
¿Qué pasó con la regidora de Morena en Tixcacalcupul? En el corazón de Yucatán, Tixcacalcupul, uno de los municipios con mayores índices de pobreza y marginación, la exhibición de un automóvil de lujo por parte de la regidora de Morena, Heydi Orlando Moo, ha encendido la indignación ciudadana. Este hecho, que ha sido ampliamente difundido, pone en tela de juicio el discurso de austeridad y honestidad que promueve su partido.
Orlando Moo, conocida por su cercanía a la alcaldesa Gabriela Puc Mis, fue captada recibiendo y presumiendo el vehículo, un 'regalo' que los habitantes consideran una burla frente a las carencias históricas que enfrenta la comunidad. Mientras las escuelas operan en condiciones precarias, las calles están deterioradas y las familias luchan por sobrevivir, la ostentación de una funcionaria pública ha generado un profundo malestar.
Para los vecinos, este incidente no es aislado, sino un síntoma de una práctica que, aseguran, se está normalizando dentro del ayuntamiento: el 'regalo' de vehículos entre funcionarios, aliados políticos y personas allegadas al poder. Estos 'obsequios', en la percepción ciudadana, no son gestos de generosidad, sino presuntas retribuciones por lealtades políticas, favores internos y complicidades silenciosas.
Un ciudadano, que prefirió mantener su anonimato, resumió el sentir colectivo con una contundente frase:
'Es el regalo de la gente de Tixcacalcupul, pero con la etiqueta de un particular'
. Esta declaración encapsula el hartazgo de una comunidad que percibe cómo los recursos públicos, directa o indirectamente, benefician a un círculo cerrado de poder, mientras sus necesidades básicas siguen sin atenderse.
La estrecha relación entre la regidora Heydi Orlando Moo y la alcaldesa Gabriela Puc Mis ha alimentado las acusaciones de nepotismo y concentración del poder. Los pobladores señalan que las únicas 'obras' visibles de la actual administración no son mejoras en infraestructura o programas sociales, sino la consolidación de un grupo de funcionarios que se favorecen mutuamente. Este contraste es brutal: lujos para unos, abandono para la mayoría. En contraste con municipios que sí buscan reducir el rezago social con acciones concretas.
La situación en Tixcacalcupul desnuda la ruptura total entre la administración municipal y los principios de austeridad republicana y 'primero los pobres' que Morena defiende a nivel nacional. La imagen del automóvil de la regidora no representa progreso personal, sino el hartazgo de un pueblo que se siente ignorado y traicionado por quienes deberían servirlo.
Este 'regalo' automotriz es visto por muchos no como un hecho aislado, sino como un reflejo de un modelo de gobierno que ha normalizado el privilegio y la opulencia en medio de la lacerante pobreza de sus representados. La ciudadanía exige claridad y un actuar coherente con los valores que se proclaman.
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