
¿Qué pasó con Groenlandia? La isla autónoma danesa ha rechazado contundentemente la reiterada intención del presidente Donald Trump de anexionarla a Estados Unidos, declarando su firme deseo de no convertirse en territorio estadounidense. La postura de los líderes políticos y la población de Groenlandia es unánime: 'No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses'.
El viernes pasado, tras las amenazas de Trump de lograr su propósito 'por las buenas' o 'por las malas', los cinco partidos del Parlamento de Groenlandia emitieron un comunicado conjunto subrayando su autodeterminación. Este documento incluye tanto a las fuerzas políticas del gobierno como al partido de la oposición, que históricamente aboga por una rápida independencia de Dinamarca. 'El futuro de Groenlandia debe ser decidido por los groenlandeses', zanjaron.
A pie de calle, la idea tampoco es bien recibida. Julius Nielsen, un pescador de 48 años de Nuuk, la capital, expresó a AFP: '¿Estadounidenses? ¡No! Ya hemos sido una colonia durante muchos años. No queremos convertirnos de nuevo en colonia'. La vendedora Inaluk Pedersen, de 21 años, añadió: 'Pienso que funciona bien' la relación entre Dinamarca y Groenlandia, pero 'tengo la impresión de que la injerencia de Estados Unidos perturba las relaciones, y la confianza'. Este incidente se enmarca en una serie de tensiones globales provocadas por el mandatario estadounidense, como se ha reportado en el artículo 'Trump escala tensiones globales: Groenlandia, Cuba y Colombia en la mira'.
El magnate republicano argumenta que el control de esta isla rica en minerales es 'crucial' para la seguridad nacional de Estados Unidos, citando un aumento en la actividad militar de Rusia y China en el Ártico. Aunque la Casa Blanca ha mencionado la opción de comprar la isla, sin excluir la vía militar, Trump recalcó el viernes que 'no permitirá que Rusia o China ocupen Groenlandia'.
Estas amenazas han alarmado a Dinamarca y otros aliados europeos. Un sondeo de la agencia danesa Ritzau reveló que el 38.3% de los daneses cree que Estados Unidos invadirá Groenlandia durante la presidencia de Trump. El secretario de Estado, Marco Rubio, se reunirá la próxima semana con el ministro de Relaciones Exteriores de Dinamarca y representantes groenlandeses para abordar la situación.
Pese a las justificaciones de Trump sobre la actividad de Rusia y China, tanto Nuuk como Copenhague rebaten el argumento. El canciller danés, Lars Løkke Rasmussen, declaró: 'No estamos de acuerdo con esa idea de que Groenlandia estaría inundada de inversiones chinas'. Un acuerdo de Defensa entre Estados Unidos y Dinamarca, vigente desde 1951, otorga una amplia libertad a las fuerzas norteamericanas en territorio groenlandés, siempre con previo aviso a las autoridades locales.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que una toma estadounidense de la isla 'acabaría con todo', refiriéndose a la Alianza Atlántica (OTAN) y la estructura de seguridad posterior a la Segunda Guerra Mundial, ya que Dinamarca, incluida Groenlandia, es miembro de la OTAN. Trump mismo reconoció al New York Times que probablemente tendrá que elegir entre la integridad de la OTAN y el control de Groenlandia. Ante este panorama, líderes europeos han manifestado su inquietud, como lo destacan titulares como 'Presidentes de Alemania y Francia alertan contra Trump'.
La voz de los groenlandeses es clara. Un sondeo de enero de 2025 en la prensa local mostró que el 85% de los habitantes se oponía a formar parte de Estados Unidos, mientras que solo el 6% era favorable. Este firme rechazo subraya el valor de la autodeterminación para una población que ya experimentó el estatus colonial y busca consolidar su propia identidad en el escenario mundial.
Recibe las 5 noticias más importantes de cada mañana, directo en tu correo.