
¿Qué pasó con el río Tula? Una inversión superior a los $900 millones de pesos ha sido anunciada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y el Gobierno de Hidalgo para implementar un ambicioso plan de saneamiento en el río Tula y el Valle del Mezquital. Esta región, una de las más afectadas ambientalmente en el país, recibirá fondos federales y estatales para revertir décadas de deterioro.
La grave situación del río Tula se debe en gran parte a que recibe las aguas residuales y desechos orgánicos de la Ciudad de México, que viajan entre 50 y 60 kilómetros a través del drenaje profundo hasta desembocar en este afluente, pasando por el Túnel Emisor Central y el Túnel Emisor Oriente. Ante este desafío, los recursos anunciados se canalizarán a diversas acciones, incluyendo el mejoramiento de espacios públicos, el aumento de la calidad del agua, obras de protección contra inundaciones, la restauración de áreas degradadas y la conservación de zonas forestales.
Entre las medidas específicas para mejorar las condiciones del río Tula y Salado, destaca la construcción de 38 kilómetros de colectores de drenaje en la zona metropolitana de Tula, Atotonilco y Atitalaquia. Además, se fortalecerá la operación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Atotonilco, se rehabilitará la planta de tratamiento de la CFE y se crearán humedales de tratamiento para optimizar la purificación del agua.
El plan no solo se enfoca en la infraestructura, sino también en la prevención. Se reforzarán las inspecciones y la vigilancia para identificar y sancionar descargas contaminantes en la cuenca del río Tula, dando continuidad a operativos exitosos como los de 2025, cuando se realizaron 53 inspecciones a industrias. En materia de desarrollo regional, cabe recordar que la candidata Sheinbaum anunció recientemente la modernización de Tula y el tren México-Pachuca, lo que subraya la importancia estratégica de la zona.
Para asegurar la transparencia y el seguimiento de la restauración, se robustecerá el sistema de monitoreo de la calidad y cantidad de agua. Este sistema ya cuenta con más de 90 puntos de monitoreo manual y 21 estaciones automáticas, complementados por un centro de visualización. En cuanto a la prevención de inundaciones, se llevarán a cabo obras de estabilización de 1.6 kilómetros de taludes, la rehabilitación de dos kilómetros de bordos erosionados, el control de azolve y la instalación de infraestructura estratégica para retener residuos sólidos en el cauce.
Paralelamente, se impulsarán acciones de restauración y conservación que permitirán consolidar más de mil hectáreas bajo esquemas de protección ambiental. Esto incluye la revegetación de las márgenes del río y el resguardo de zonas prioritarias, como parte de un esfuerzo por recuperar el equilibrio ecológico de la región. La estrategia también aborda la presa Endhó, buscando su saneamiento y la mejora de sus condiciones ecológicas. Las jornadas de limpieza y talleres comunitarios seguirán siendo clave para involucrar a la población en la restauración.
La magnitud de este proyecto requiere una colaboración interinstitucional sin precedentes. La Semarnat coordina estos trabajos con dependencias federales como la Conagua, Profepa, Conafor y Conanp, así como con Conabio, IMTA, INECC y ASEA. También se suman la Sader, Sedatu, la CFE, Pemex, los gobiernos de Hidalgo y del Estado de México, y los municipios de Tula de Allende, Tepeji del Río, Atitalaquia, Atotonilco de Tula, Ecatepec de Morelos y Cuautitlán Izcalli. Esta amplia participación resalta la complejidad y la importancia del saneamiento del Tula. Un esfuerzo similar en la restauración de sistemas de agua ha sido vital en otras zonas, demostrando el impacto de las iniciativas conjuntas.
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