
¿Qué pasó con los incendios en la Patagonia? Los incendios forestales están causando estragos en la Patagonia argentina, con más de 15 mil hectáreas ya consumidas por las llamas. La situación, descrita como crítica por las autoridades, mantiene en vilo a la región, donde cientos de personas trabajan sin descanso para contener el avance del fuego.
La provincia de Chubut es la más afectada, convirtiéndose en el epicentro de esta emergencia ambiental. El foco más alarmante se localiza cerca de Epuyén, donde casi 12 mil hectáreas han sido devastadas. La intensificación de los vientos en los últimos días ha reactivado varios frentes, amenazando directamente viviendas, una escuela y una usina eléctrica, lo que ha llevado a la evacuación de unas 3 mil turistas y ha causado la destrucción de al menos 10 viviendas.

Más de 500 personas, entre brigadistas, bomberos y voluntarios, participan en los operativos de contención. La magnitud de la crisis ha movilizado recursos de otras provincias y ha generado la oferta de ayuda internacional, incluyendo el apoyo de Chile. Este tipo de cooperación es vital en la lucha contra los desastres naturales, subrayando la importancia de la conservación ambiental en todas sus formas, como se observa en esfuerzos por restaurar ecosistemas marinos en Quintana Roo. Lamentablemente, la batalla contra el fuego ya ha cobrado su precio humano, con un brigadista voluntario que se encuentra en terapia intensiva debido a quemaduras graves.
La preocupación se extiende a otras áreas, incluyendo el Parque Nacional Los Alerces, además de focos activos en distintas zonas de Chubut y Santa Cruz. La situación es un reflejo de los desafíos que enfrenta la región ante eventos climáticos extremos, siendo esta la peor sequía desde 1965, y ocurre a tan solo un año de los incendios más devastadores en las últimas tres décadas.
El gobernador Ignacio Torres ha alzado la voz, advirtiendo sobre la gravedad de la situación y haciendo un llamado a no subestimar el impacto del cambio climático. Esta declaración resalta la necesidad de políticas más robustas y acciones preventivas para mitigar los efectos de fenómenos que, como los actuales incendios, se están volviendo cada vez más frecuentes y destructivos en la región. En contraste, otras regiones han logrado avances significativos; por ejemplo, Chiapas redujo en 79% su superficie afectada por incendios en 2025, mostrando que la gestión y prevención pueden marcar una diferencia crucial.
Los esfuerzos continúan concentrados en proteger las comunidades y los valiosos ecosistemas patagónicos. La resiliencia de los pobladores y la labor incansable de los equipos de emergencia son la esperanza en medio de un escenario que, a cada hora, se presenta más desafiante. Es un recordatorio contundente de la vulnerabilidad de nuestros entornos naturales frente a las alteraciones climáticas globales y la importancia de la acción conjunta.
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