
¿Qué pasó con las barreras flotantes en el Río Bravo? Más de 800 kilómetros de boyas han sido instaladas en el Río Bravo, reforzando la vigilancia en la frontera entre Coahuila y Texas, como parte de un esfuerzo de Estados Unidos para detener los cruces ilegales.
La Embajada estadounidense en México informó que, además del muro terrestre, esta nueva infraestructura cubre una distancia considerable. En un mensaje contundente difundido en redes sociales, la embajada advirtió a quienes intentan cruzar: 'El muro en la frontera sur no está solo en tierra. Si intentas cruzar el Río Bravo, encontrarás barreras flotantes y vigilancia constante. Cada milla de la frontera está reforzada para detener cruces ilegales entre puertos de entrada. Regresa. No pongas tu vida en riesgo. Serás detenido y deportado. #NiLoIntentes'. Esta medida se suma a las diversas estrategias de control migratorio, como la reciente extensión de la política de fianzas de visas que incluye a Venezuela, reflejando una postura más estricta.
El proyecto de las barreras flotantes, iniciado en 2023, ahora recibe financiación del plan fiscal federal del expresidente Donald Trump. Su principal objetivo es frenar el tráfico de drogas y personas, una preocupación constante para las autoridades estadounidenses. La nueva estructura está diseñada con rodillos naranjas de 1.2 a 1.4 metros de diámetro, que han reemplazado a las anteriores 'bolas', manteniendo el mismo propósito disuasorio: impedir el paso de embarcaciones pequeñas y, por ende, el cruce de migrantes.
Kristi Noem, secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, ha sido enfática al declarar que la barrera no solo es disuasoria, sino también extremadamente peligrosa. Por ello, reiteró su llamado a los migrantes para que no arriesguen sus vidas intentando cruzar el río, destacando los riesgos inherentes a la infraestructura y a la corriente del Bravo. Las autoridades estadounidenses aseguran que este sistema flotante se complementa con una intensa vigilancia terrestre y aérea, fortaleciendo los controles en todos los puntos entre los puertos de entrada oficiales, una estrategia que el propio Donald Trump ha impulsado con operativos masivos de migración, como el despliegue de 2 mil agentes en una masiva operación migratoria.
La instalación de estas barreras representa un escalamiento en las medidas de seguridad fronteriza, buscando crear un obstáculo físico más allá del muro tradicional. La advertencia es clara: el trayecto es peligroso y las posibilidades de ser detectado, detenido y deportado son muy altas. Este es un mensaje directo a aquellos que consideran el cruce irregular como una opción, poniendo de manifiesto la política de 'tolerancia cero' frente a la migración no autorizada.
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