
¿Qué pasó con los Pueblos Mancomunados de Oaxaca? Estos ocho municipios de la Sierra Juárez han vuelto a captar la atención internacional, no por una campaña masiva, sino por el reconocimiento a un modelo turístico ejemplar. Su nominación a los prestigiosos Premios Excelencias 2025 en la categoría de Turismo los posiciona como uno de los proyectos comunitarios más sólidos del país.
La noticia no es menor. Los Premios Excelencias, reconocidos a nivel global, buscan distinguir iniciativas que no solo atraen visitantes, sino que logran generar un impacto positivo y duradero en sus comunidades. En el caso de los Pueblos Mancomunados, el éxito radica en un modelo construido desde la base, donde la organización comunitaria, el respeto por el territorio y una visión a largo plazo para la conservación de los bosques y las tradiciones son prioritarios sobre la ganancia inmediata. Un ejemplo de cómo la protección ambiental es crucial para el turismo lo vemos en otras regiones, como los esfuerzos por restaurar 118 hectáreas de pasto marino en Quintana Roo.
Ubicados estratégicamente en la Ruta Sierra Juárez, estos pueblos han transformado sus impresionantes paisajes y su rica herencia cultural en una propuesta turística altamente responsable. La oferta incluye senderismo por sus frondosos bosques, alojamiento en cabañas comunitarias, una inmersión en la gastronomía local auténtica y diversas actividades ecoturísticas. Todo esto se integra de manera armónica, sin romper con la vida cotidiana de las comunidades, sino, por el contrario, fortaleciéndola. El visitante es recibido no como un simple consumidor, sino como un invitado a un espacio que posee reglas propias, profundamente arraigadas en su historia y tradiciones, y que se deben respetar.
La nominación también abre un importante canal de participación para el público, que tendrá la oportunidad de emitir su voto hasta el próximo 14 de enero para respaldar este significativo proyecto oaxaqueño. Más allá de la competencia en sí, este proceso otorga una valiosa visibilidad a una alternativa frente a las problemáticas del turismo masivo: un modelo en el que los pueblos originarios mantienen el control sobre su territorio y deciden la forma en que desean compartir su riqueza cultural y natural con el mundo exterior.
La ruta está conformada por comunidades con nombres que resuenan con historia y tradición: Santa María Yavesía, Santa Catarina Lachatao, San Miguel Amatlán, Santa Martha Latuvi, Benito Juárez, San Antonio Cuajimoloyas, San Isidro Llano Grande y La Nevería. Estos lugares son más que un destino turístico; representan un poderoso ejemplo de cómo el desarrollo puede y debe caminar de la mano con la identidad cultural y la conservación de la naturaleza. Modelos de turismo que integran el respeto por la biodiversidad y la cultura son esenciales, como vemos en iniciativas de monitoreo de cocodrilos en Chiapas con miras internacionales.
Para el estado de Oaxaca en su conjunto, esta nominación envía un mensaje claro y esperanzador: el turismo que nace en las comunidades y se sustenta en una organización colectiva no solo es viable y éticamente superior, sino que también posee la capacidad de competir y destacar con méritos propios en el escenario internacional.
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