
¿Qué pasó con el supuesto matadero de tortugas en Oaxaca? La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha desmentido rotundamente la existencia de un “matadero” de tortugas marinas en la Barra del Potrero, municipio de Santa María Tonameca, Oaxaca. Esta aclaración surge luego de la difusión en redes sociales de imágenes que sugerían la matanza de al menos 15 tortugas golfinas en un punto reconocido como zona de anidación.
La dependencia federal aseguró que las denuncias sobre un sitio donde se encontraban caparazones de tortugas muertas son infundadas. Las publicaciones alertaban sobre la supuesta presencia de tortugas golfinas en peligro de extinción, que habrían sido masacradas en esta importante área de conservación.
‼️En Santa María Tonameca, no se detectó evidencia alguna de caza, matanza o tráfico ilegal de tortugas marinas.
Conoce más ➡️ https://t.co/pNKx1y7wFs pic.twitter.com/pHajq8h31O— PROFEPA (@PROFEPA_Mx) January 13, 2026
Para verificar la situación, personal de la Profepa y de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) realizaron recorridos de vigilancia y verificación dentro del Área Natural Protegida Santuario la Escobilla. Durante estas inspecciones, encontraron caparazones y plastrones de tortugas marinas golfinas. Sin embargo, su estado indicaba un avanzado grado de descalcificación y desintegración, atribuible a la salinidad y las altas temperaturas del ambiente. Esto imposibilitó determinar una causa de muerte reciente.
Los expertos explicaron que la presencia de los caparazones puede deberse a varias razones naturales. Durante las arribadas masivas, algunas tortugas pueden desorientarse y dirigirse a cuerpos de agua dulce, como la Barra del Potrero, donde no sobreviven debido a la incompatibilidad del agua. Otras pueden morir por causas naturales o ser depredadas por la fauna silvestre local. Chiapas reactiva monitoreo de cocodrilos con miras internacionales
La Profepa detalló que 'algunas tortugas pueden resultar lesionadas o quedar atrapadas dentro de la vegetación arbustiva de las dunas costeras, lo que provoca su muerte por deshidratación y su posterior desintegración. También pueden ser consumidas por fauna carroñera, lo que provoca la dispersión de restos que no son consumidos, como cráneo, caparacho y plastrón en las dunas de la playa'. Como parte de las acciones de manejo ambiental, los inspectores recolectaron los restos para enterrarlos en un área de playa segura.
A pesar de las explicaciones, la Profepa reiteró su compromiso de mantener recorridos de vigilancia permanentes en la zona. El objetivo es asegurar la detección oportuna de cualquier contingencia que pudiera poner en riesgo a esta especie protegida, reforzando así su labor de conservación. Estos esfuerzos son cruciales para la biodiversidad de la región, como también lo son otras iniciativas de conservación marina. Restauran 118 hectáreas de pasto marino por Puente Nichupté
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