
El panorama geopolítico en el Ártico se calienta con la reciente confirmación del presidente francés, Emmanuel Macron, de que el Ejército francés comenzará ejercicios militares conjuntos con Dinamarca en Groenlandia. Este movimiento estratégico, denominado ‘Operación Resistencia Ártica’, se produce en un momento de crecientes tensiones y reafirma el interés europeo en la seguridad de este vasto territorio autónomo danés, codiciado por Washington.
La decisión de Macron se hizo pública a través de su cuenta de X, donde detalló que “Por petición de Dinamarca, he decidido que Francia participará en ejercicios conjuntos organizados por Dinamarca en Groenlandia, la Operación Resistencia Ártica. Los primeros elementos militares franceses ya están en camino. Otros los seguirán”. Esta declaración sigue a anuncios previos del Ministerio francés de Defensa sobre la participación del país en una misión europea militar en la isla. La situación reviste tal importancia que Macron convocó un Consejo de Defensa para abordar no solo Groenlandia, sino también la situación en Irán, según fuentes del Elíseo.
La iniciativa francesa no es aislada. Se suma a movimientos similares por parte de Alemania, Suecia y Noruega, naciones que también han comprometido el envío de oficiales a Groenlandia para explorar formas de cooperación que incrementen la seguridad en la región. El Ministerio alemán de Defensa confirmó que “A invitación de Dinamarca, Alemania participará con otras naciones europeas entre el 15 y el 17 de enero en una actividad de reconocimiento en Groenlandia”, evidenciando un frente europeo unificado ante los desafíos árticos.
Estos ejercicios militares se enmarcan en un contexto de profunda discrepancia con Estados Unidos. Representantes de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia se reunieron en Washington, pero el encuentro de 50 minutos con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio no logró disolver las “discrepancias fundamentales”. La principal causa de fricción es la insistencia del expresidente Donald Trump, quien ha expresado públicamente su voluntad de anexionar Groenlandia. Trump, en su plataforma Truth Social, afirmó que con Groenlandia en “manos” de Estados Unidos, la OTAN sería “mucho más eficaz” y calificó cualquier otra opción de “inaceptable”. Es importante recordar que las acciones de Trump han previamente escalado tensiones globales.
Dinamarca, sin embargo, se mantiene firme en su postura, considerando “totalmente inaceptable cualquier propuesta que no respete la integridad territorial de Groenlandia” y el derecho a la autodeterminación de su pueblo. Horas antes de la cita diplomática, el Ministerio de Defensa danés ya había anunciado un incremento inmediato de su presencia militar en Groenlandia y maniobras con aliados de la OTAN, citando un aumento de las tensiones en el Ártico.
La preocupación por la seguridad en el Ártico ha resonado también en la OTAN. El secretario general de la alianza, Mark Rutte, había anticipado la necesidad de reforzar la presencia aliada en la isla. Varios países europeos, incluidos Alemania y Reino Unido, han considerado la fórmula de una mayor presencia de la OTAN como una forma de mitigar la supuesta inquietud de Trump por la seguridad de Groenlandia frente a Rusia y China, un argumento clave para justificar su propuesta de anexión. La posición de Dinamarca, respaldada por la propia población de Groenlandia, se mantiene firme en el respeto a la integridad territorial y el derecho a la autodeterminación, un rechazo explícito a la idea de convertirse en parte de Estados Unidos.
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