
A pesar de los desafíos y ajustes técnicos, la construcción del Puente Vehicular Nichupté en Cancún, Quintana Roo, registra un avance físico del 93%, confirmaron Guido Mendiburu, director general del Centro SICT Quintana Roo, y el ingeniero Jorge Santiago Martínez, residente de la obra. Las autoridades aseguraron que, pese a las demoras, la obra es estructuralmente segura y avanza hacia su conclusión física este mes.
En una entrevista conjunta, se detalló que los trabajos actuales se concentran en la colocación de iluminación desde la avenida Colosio hasta el arco metálico, así como en guarniciones, parapetos y la pavimentación del viaducto. El entronque Kukulkán ya está finalizado, y continúan las conexiones con el bulevar Kukulkán y las vialidades aledañas. Además, en un esfuerzo por mitigar el impacto ambiental, se ha destacado la labor de restauración de pasto marino en la zona afectada por el proyecto.
Los responsables del proyecto reconocieron que las condiciones adversas de la Laguna Nichupté, como el viento y el oleaje, han provocado retrasos significativos. Uno de los puntos más críticos fue la zona del canal de navegación, conocida como “la joroba”, el tramo más elevado del puente con 15 metros de altura. Aquí, la detección de una cavidad en el subsuelo obligó a modificar el diseño original, profundizar la cimentación y aumentar el número de pilotes, extendiendo los trabajos de 15 días a cuatro meses y elevando el costo total del proyecto, que ya rebasó los $10 mil millones de pesos, desde un presupuesto inicial de $5 mil millones de pesos.
Ante las imágenes de fisuras que circularon en redes sociales, el ingeniero Jorge Santiago Martínez aclaró que estas corresponden a uniones de cabezales y no a daños estructurales. Explicó: 'Estamos construyendo en una zona con muy baja capacidad de suelo, lo que ha generado movimientos ligeros y, en consecuencia, un mayor agrietamiento superficial. No obstante, por seguridad, se reforzará toda la zona'. Como medida preventiva, se añadirán cuatro pilotes adicionales para aumentar la rigidez de la estructura. La obra cuenta con un monitoreo constante y se realizarán pruebas de carga dinámicas y estáticas, habiendo ya soportado 1,400 toneladas en el tramo construido bajo el método top-down.
En la recta final, el puente integrará cámaras de videovigilancia y lectores vehiculares. Los funcionarios indicaron que los vehículos ya pueden circular hasta el canal de navegación. Para 2026, se proyecta la construcción de un distribuidor vial y mejoras en las avenidas aledañas. El Puente Nichupté tendrá una longitud de 11.2 kilómetros con tres carriles, ciclovía y andador peatonal, y no tendrá costo de uso. Su principal objetivo es aliviar la congestión del bulevar Kukulkán y reducir los tiempos de traslado, impulsando la movilidad en la región, una meta que también se alinea con los esfuerzos por gestionar otros desafíos locales como el sargazo, buscando un desarrollo sostenible.
Mendiburu señaló que la obra mayor concluirá este mes, pero la fecha de entrada en operación aún no se precisa, ya que se deben completar procesos técnicos, pruebas finales y adecuaciones viales complementarias, anticipando que la conclusión física no implicará una apertura inmediata.
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