
En un gesto que subraya la tensa relación bilateral, se ha confirmado que Estados Unidos gestionó el envío de $3 millones de dólares en ayuda humanitaria a Cuba tras el devastador paso del huracán Melissa, una acción que, según Washington, se realizó sin consulta previa con el gobierno de la isla.
Según detalló el subsecretario interino de Estado para Asistencia Exterior, Asuntos Humanitarios y Libertad Religiosa, Jeremy Lewin, Washington tomó la decisión de actuar de manera independiente. 'No consultamos al régimen si querían ayuda, no es su ayuda. No están en ninguna posición de cuidar de su gente y tomar decisiones sobre esto', enfatizó Lewin durante una rueda de prensa virtual, citada por la agencia EFE.
La asistencia, valorada en $3 millones de dólares, fue gestionada a través de la Iglesia católica en Cuba, con el objetivo de beneficiar a unas 24 mil personas afectadas por el fenómeno meteorológico. Este mecanismo, si bien buscaba asegurar que la ayuda llegara directamente a la población, influyó en una notable demora, ya que los envíos comenzaron a materializarse casi tres meses después del impacto del huracán.
Lewin destacó el papel de la Iglesia: 'La Iglesia católica publicó una carta pública en la que declaraba que estaría dispuesta a aceptar esto, y hasta el momento, el régimen no ha interferido y le ha brindado a la Iglesia católica las protecciones necesarias para llevarlo a cabo'. Este enfoque se alinea con la política de la Administración Trump de mantener distancia con el gobierno cubano, como se ha visto en advertencias anteriores sobre la economía de la isla, según se recuerda en noticias como Trump advierte a Cuba: fin de petróleo y dinero de Venezuela.
Desde La Habana, el Gobierno cubano, a través de su Cancillería, aceptó la ayuda estadounidense pero no dudó en acusar a Washington de intentar utilizarla con fines 'oportunistas y de manipulación política'. El Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) precisó que los primeros envíos llegaron 77 días después del desastre y sin una comunicación oficial directa entre ambos gobiernos, a pesar de que la Administración estadounidense había anunciado en octubre su intención de enviar asistencia.
El MINREX también confirmó que las autoridades cubanas tuvieron conocimiento del mecanismo de entrega a través de la propia Iglesia católica, que informó que la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos serviría como canal para la distribución. Cuba reiteró que acepta la cooperación internacional siempre que beneficie directamente a la población y no se utilicen las necesidades de los damnificados 'para lucrar políticamente bajo el disfraz de gesto humanitario'.
La logística de la entrega ya ha comenzado: el miércoles, un avión aterrizó en Holguín con 525 paquetes de alimentos, 650 kits de higiene y agua potable para mil familias. Se espera otra aeronave con suministros similares en Santiago de Cuba hoy viernes, y en las próximas semanas, un buque comercial completará el resto de la asistencia. En total, el apoyo humanitario está destinado a unas seis mil familias, aproximadamente 24 mil personas, en las provincias más afectadas por Melissa: Santiago de Cuba, Holguín, Granma y Guantánamo.
La relación entre Cuba y Estados Unidos ha sido históricamente compleja, marcada por embargos y tensiones, aunque también por momentos de apertura y ciertas flexibilizaciones. Sin embargo, este tipo de acciones unilaterales en contextos de crisis humanitaria suelen exacerbar las diferencias, en un escenario donde incluso el suministro de recursos básicos como el petróleo a la isla ha sido tema de debate, como se informó en México, principal proveedor de petróleo a Cuba; crece tensión con EU.
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