
Las familias chiapanecas inician el año con un duro golpe al bolsillo: el costo de la canasta básica, que incluye productos alimentarios y no alimentarios, ha rebasado la barrera de los $4 mil pesos. Este incremento, registrado en las últimas semanas, empuja a un número creciente de hogares por debajo de las líneas de pobreza, complicando la adquisición de bienes y servicios esenciales.
De acuerdo con las Líneas de Pobreza (LP), el valor actual de la canasta básica coloca la Línea de Pobreza por Ingresos en $3 mil 451 pesos en zonas rurales y en $4 mil 818 pesos en zonas urbanas. Esto significa que un ingreso inferior a estas cifras condena a las familias a vivir en condiciones de pobreza, sin la capacidad de cubrir sus necesidades más básicas.
Al cierre de diciembre de 2025, el costo mensual de la canasta alimentaria por persona se situó en $1 mil 854.39 pesos en el ámbito rural y ascendió a $2 mil 467.15 pesos en las áreas urbanas. Estos montos son cruciales, ya que definen la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos, reflejando la grave situación de quienes apenas pueden costear sus alimentos.
El análisis de las Líneas de Pobreza revela que varios productos han tenido una incidencia particular en este aumento. Entre los alimentos que más encarecieron la canasta alimentaria al cierre e inicio de año destacan las comidas y bebidas consumidas fuera del hogar, la carne de res -especialmente bistec y carne molida-, y la leche pasteurizada de vaca. Estos artículos, fundamentales en la dieta y el presupuesto de muchas familias, se han vuelto menos accesibles.
La situación es preocupante, ya que mientras los precios de los bienes esenciales se disparan, la capacidad adquisitiva de los trabajadores no crece al mismo ritmo. En la región, incluso un aumento salarial beneficia solo al 40% en Tapachula, dejando a la mayoría vulnerable ante la inflación. La necesidad de importar productos básicos como el maíz a nivel nacional también impacta, con México rompiendo récord histórico en importación de maíz por tercer año consecutivo, lo que puede influir en los costos finales para el consumidor.
El incremento generalizado en el costo de la canasta alimentaria y no alimentaria, que integra desde alimentos hasta servicios básicos como transporte y vivienda, representa un desafío formidable para la estabilidad económica de los hogares chiapanecos. Con un valor combinado que asciende a $3 mil 451.13 pesos en áreas rurales y $4 mil 818.14 pesos en áreas urbanas, cubrir estas necesidades se convierte en una tarea cada vez más ardua, obligando a las familias a reajustar sus gastos o sacrificar otros aspectos esenciales de su vida.
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