
La salud pública en Oaxaca se encuentra bajo una seria alerta ante la preocupante comercialización de carne de res y cerdo sin supervisión sanitaria, producto de la operación de rastros clandestinos que evaden los protocolos más básicos de higiene y certificación epidemiológica, según advierten especialistas en salud pública.
Esta grave situación implica que parte significativa de la carne que llega a los consumidores proviene de instalaciones no reguladas e incluso de domicilios particulares. En estos lugares, la ausencia de revisión oficial sobre las condiciones de sacrificio, manejo y conservación del producto final es total, poniendo en riesgo a la población.
La situación es tan grave que un estudio del Centro de Estudios de Opinión Pública del Congreso local ha revelado la existencia de decenas de rastros operando sin vigilancia sanitaria. Este problema se presenta con mayor frecuencia en regiones clave como el Istmo de Tehuantepec, la Costa y los Valles Centrales. Esta falta de control en productos de origen animal no es una novedad en el estado, recordando episodios previos donde la supervisión sanitaria ha estado en el ojo del huracán, como cuando la Profepa desmintió un matadero de tortugas en la región, subrayando la constante necesidad de vigilancia.
Expertos en salud pública alertan que la falta de control en la matanza y distribución de carne eleva exponencialmente el riesgo de contraer enfermedades zoonóticas. Entre ellas, la tuberculosis bovina es una de las más preocupantes, ya que puede transmitirse a las personas mediante el consumo de carne contaminada o mal cocida. Esta enfermedad tiene la capacidad de afectar pulmones, ganglios y otros órganos vitales, y, sin atención médica oportuna, puede derivar en complicaciones graves e incluso mortales.
Ante este panorama alarmante, diversas autoridades sanitarias y organizaciones civiles han hecho un llamado urgente para reforzar la vigilancia epidemiológica. Insisten en la necesidad de aplicar rigurosamente las Normas Oficiales Mexicanas en todos los procesos de sacrificio animal y en fortalecer la inspección de rastros y expendios de carne en todo el estado.
La ausencia de controles no solo compromete directamente la salud de la población oaxaqueña, sino que también impacta negativamente la confianza de los consumidores y, a largo plazo, la estabilidad de la cadena alimentaria en Oaxaca. Es un desafío que se suma a otras preocupaciones de bienestar en la región, como el preocupante dato de que el alcoholismo es la principal causa de tratamientos por adicciones en Oaxaca, evidenciando la urgencia de intervenciones integrales en salud pública.
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