
El presidente Nayib Bukele afirmó ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que El Salvador ha 'liberado a millones' de sus ciudadanos a través de su política de seguridad, a pesar de haber 'encarcelado a miles', priorizando la tranquilidad de los honestos sobre la comodidad de los criminales.
Durante su intervención, Bukele destacó que en su país no se encarcela a la oposición, no se censuran opiniones ni se confiscan bienes por pensar diferente, garantizando la libertad de expresión y la propiedad privada. En El Salvador, subrayó, 'ahora son los buenos los que viven libres, sin miedo, con sus libertades y derechos humanos totalmente respetados'.
Este discurso se enmarca en la defensa del denominado 'modelo Bukele', una política de seguridad que ha transformado la realidad del país centroamericano, pero que también ha generado un intenso debate internacional. El Salvador opera bajo un régimen de excepción desde marzo de 2022, el cual ha sido prorrogado en 45 ocasiones hasta el cierre de 2025 y continuará en 2026.
Mediante esta medida, se ha logrado la detención de más de 90 mil personas señaladas de pertenecer a organizaciones criminales como la Mara Salvatrucha. La efectividad de estas acciones ha sido contrastada con debates sobre su impacto en los derechos humanos de los detenidos, un tema sensible en la agenda internacional.
El gobierno salvadoreño justifica esta medida por la persistencia de 'grupos terroristas' que, de no erradicarse, podrían revertir los logros en seguridad. Sin embargo, esta política ha sido objeto de múltiples llamados a su derogación por parte de quienes denuncian violaciones a los derechos humanos y la suspensión de garantías constitucionales.
La implementación inicial del régimen ocurrió tras el asesinato de más de ochenta personas en un solo fin de semana a finales de marzo de 2022. Investigaciones periodísticas han sugerido que este estallido de violencia fue provocado por la ruptura de un supuesto pacto entre el gobierno y las bandas criminales, un punto que el gobierno niega rotundamente.
A pesar de que el gobierno asegura haber desarticulado operativamente a las pandillas, la constante ampliación del régimen de excepción subraya la complejidad de la situación y las tensiones entre seguridad y libertades. Para Bukele, 'ahora son los buenos los que viven libres, sin miedo, con sus libertades y derechos humanos totalmente respetados', una afirmación que busca consolidar el apoyo a su modelo, en contraste con situaciones donde la seguridad sigue siendo un desafío, como se observa en la violencia contra autoridades en otras regiones.
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