
La cifra de personas fallecidas por el devastador accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en la localidad cordobesa de Adamuz, en el sur de España, ha ascendido a 43. Los equipos de emergencia localizaron este miércoles un nuevo cadáver en uno de los trenes siniestrados, elevando el balance de víctimas mortales de este trágico suceso.
El hallazgo fue realizado en el vagón de la cafetería del tren de Renfe, uno de los dos convoyes implicados en la colisión. Con esta nueva localización, el número de fallecidos coincide con las 43 denuncias por desaparición que se habían presentado tras el siniestro. Sin embargo, las autoridades, a través del consejero andaluz de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, han advertido sobre la posibilidad de que alguna persona haya viajado sin ser reportada oficialmente, asegurando que las tareas de búsqueda no finalizarán hasta descartar cualquier escenario.
El operativo de emergencia se mantiene activo en Adamuz, a pesar de las intensas lluvias registradas este miércoles en la zona. Los trabajos se centran en el acondicionamiento del terreno y en la retirada de los raíles para permitir a los bomberos el avance en el troceado de la segunda mitad del vagón número dos, precisamente donde se ubicaba la cafetería y donde se encontró el último cuerpo. Es crucial recordar que la investigación sobre las causas del siniestro sigue en curso.
Según informó la Junta de Andalucía, hasta el momento se han troceado dos vagones, y durante esta jornada se tiene previsto el traslado de otros dos pertenecientes al segundo tren implicado. Estas acciones se realizan con góndolas de gran tonelaje, como parte del proceso para despejar completamente la zona y continuar con las labores de recuperación.
En paralelo a los trabajos en el lugar del suceso, continúan las labores de identificación de las víctimas. Un total de 27 forenses del Instituto de Medicina Legal de Córdoba trabajan incansablemente en el proceso. Hasta el momento, se han realizado 38 autopsias y se ha logrado identificar plenamente a 25 personas, mientras avanzan los estudios pendientes para dar nombre a todos los fallecidos.
El accidente, uno de los peores desastres ferroviarios recientes en España, dejó además más de un centenar de personas heridas. Ocurrió cuando un tren de alta velocidad de la compañía Iryo, que cubría la ruta Málaga-Madrid, descarriló en sus tres últimos vagones e invadió la vía contigua. En ese preciso instante, circulaba un tren de Renfe, con el que colisionó. Ambos convoyes se salieron de las vías, y dos vagones cayeron por un terraplén de unos cuatro metros de profundidad, lo que ha dificultado enormemente las tareas de rescate y recuperación.
El choque se produjo a las 19:45 (18:45 GMT) del domingo, cuando los tres últimos vagones de un tren de la compañía Iryo que viajaba de Málaga a Madrid descarrilaron, impactando contra un tren del servicio Alvia de la empresa estatal Renfe, que circulaba por la vía contigua en sentido inverso.
El impacto provocó que los dos primeros vagones del tren estatal, que realizaba el trayecto Madrid-Huelva, también descarrilaran y cayeran por un terraplén de unos cuatro metros de profundidad, lo que, como se mencionó, complicó las tareas iniciales. En el tren de Iryo viajaban unas 300 personas, mientras que el tren de Renfe llevaba 184 pasajeros a bordo.
El accidente se produjo en una recta, con los trenes viajando a aproximadamente 200 kilómetros por hora, lo que resultó en un impacto de brutal magnitud. Los vagones que chocaron quedaron convertidos en amasijos de hierro, reflejando la violencia del suceso y la magnitud de la tragedia. Estos sucesos viales, como aparatosos choques, siempre resaltan la importancia de la seguridad en el transporte.
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