
Metapa, Chiapas.— La construcción de la planta productora de moscas estériles en Metapa, Chiapas, una iniciativa conjunta entre la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y el Gobierno de Estados Unidos, ha alcanzado un avance del 50 por ciento. Este proyecto binacional es fundamental para la sanidad pecuaria mexicana y la lucha contra el gusano barrenador del ganado, con proyecciones de iniciar operaciones en el primer semestre de 2026.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) informó que los trabajos progresan conforme a lo previsto, consolidando una de las infraestructuras sanitarias más estratégicas para el sector ganadero. La planta permitirá duplicar la producción actual de moscas estériles, un paso decisivo para proteger la producción pecuaria nacional y mantener la competitividad de México en los mercados internacionales.
Una vez en funcionamiento, la biofábrica de Chiapas generará 100 millones de moscas estériles adicionales por semana. Esta cantidad, sumada a las importaciones actuales desde Panamá, fortalecerá sustancialmente las acciones de control y erradicación progresiva de la plaga, que representa una de las mayores amenazas sanitarias para el hato ganadero. Los avances no solo se limitan a la edificación, sino también incluyen la capacitación técnica de personal del Senasica en instalaciones especializadas de Pacora, Panamá.
En cuanto a la obra civil, el proyecto muestra un avance del 68 por ciento, con notables progresos en los sistemas de tratamiento de agua, manejo de desechos y áreas técnicas cruciales para la producción de insectos estériles. Las instalaciones contarán con equipos de última generación para la preparación de la dieta larvaria, sistemas de climatización HVAC, áreas de irradiación y cuartos de máquinas, garantizando procesos seguros y eficientes.
Esta planta transformará a Chiapas en un nodo estratégico para la sanidad pecuaria, disminuyendo los riesgos sanitarios y potenciando la vigilancia constante en las principales regiones ganaderas del país. Además, su operación permitirá a México cumplir con los estrictos protocolos internacionales exigidos para la exportación de ganado, un factor clave para mantener el flujo comercial con Estados Unidos y otros destinos.
La cooperación entre productores, gobiernos estatales y autoridades sanitarias de México y Estados Unidos, a través de organismos como Senasica y el APHIS, ha sido crucial para proteger la productividad ganadera. Proyectos de infraestructura como este, junto a esfuerzos como las Ferias Ganaderas en Yucatán, subrayan el compromiso con el sector. La planta no solo busca la erradicación del gusano barrenador, sino que también asegura la continuidad productiva del sector, previniendo cierres sanitarios y cuantiosas pérdidas económicas.
“El avance del 50 por ciento marca una etapa decisiva de un proyecto que se perfila como una herramienta estructural para garantizar sanidad, productividad y competitividad del campo mexicano en los próximos años.”
Con esta moderna infraestructura, Chiapas refuerza su posición como un punto clave en la estrategia nacional de sanidad animal, fortaleciendo la capacidad de respuesta ante amenazas que pudieran afectar la ganadería. Esto se suma a otras inversiones en infraestructura en el sureste, impulsando el desarrollo regional.
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