
Villa Comaltitlán, Chiapas. Un contingente de 30 reos considerados de alta peligrosidad fue trasladado este miércoles al Centro Federal de Reinserción Social (Cefereso) 15, en el municipio de Villa Comaltitlán. Los internos, presuntamente vinculados a estructuras de la delincuencia organizada, provienen de cárceles de Sinaloa, Michoacán y Oaxaca, informaron fuentes policiacas.
El operativo se llevó a cabo con una logística de seguridad robusta. Los reclusos arribaron al aeropuerto internacional de Tapachula a bordo de un avión de la Guardia Nacional y, posteriormente, fueron transportados por tierra hasta el penal bajo una estricta custodia de elementos de las fuerzas de seguridad.
Este movimiento no es un hecho aislado. Representa el tercer traslado de individuos con este perfil hacia Chiapas en menos de seis meses. En septiembre pasado, otros 30 personas privadas de la libertad fueron reubicadas, seguidas de un segundo traslado de nueve internos más en noviembre.
Especialistas en seguridad advierten que el reacomodo de reos de alta peligrosidad en penales federales tiene un impacto significativo. No solo busca descongestionar prisiones y desarticular redes internas, sino que también puede incidir en la reconfiguración de las estructuras criminales fuera de los centros de reclusión. Esta dinámica es particularmente delicada en la región del Soconusco, Chiapas, donde la disputa territorial entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) por el control de las rutas del trasiego de drogas y migrantes en la frontera sur del país podría intensificarse. Precisamente, operaciones contra el crimen organizado en la región han sido constantes, como la localización y destrucción de sembradíos de marihuana en Chiapas, evidenciando la actividad delictiva en el estado.
La llegada de estos reos subraya la complejidad del desafío de seguridad en la entidad y la necesidad de estrategias integrales. La efectividad de estos traslados para contener el crimen organizado es un tema de debate entre expertos, quienes señalan la constante adaptabilidad de las células criminales. Este tipo de acciones penitenciarias se enmarcan en un esfuerzo más amplio por mantener el orden y la justicia, similar a casos donde se ha logrado la captura de figuras relevantes, como la de un ex policía judicial activo que cayó en Oaxaca tras 27 años de huida, mostrando la persistencia en la aplicación de la ley.
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