
La emblemática zona arqueológica de Tulum experimentó en 2025 una de las mayores caídas en su afluencia turística de la última década. Según cifras oficiales, el sitio maya recibió un millón 31 mil 443 visitantes, lo que representa una disminución del 20 por ciento en comparación con el año anterior.
Este retroceso significa que la zona arqueológica de Tulum acogió a 213 mil turistas menos que en 2024, cuando se contabilizaron cerca de 1.2 millones de personas. Es la cifra más baja desde 2010, excluyendo únicamente los años 2020 y 2021, marcados por las severas restricciones de la pandemia de coronavirus.
Las estadísticas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirman esta tendencia atípica para uno de los tesoros culturales más importantes de México, que durante años había mantenido un crecimiento sostenido en la llegada de turistas nacionales y extranjeros.
La magnitud de la baja es aún más notoria al comparar con 2018, cuando los vestigios mayas de Tulum captaron 2.1 millones de visitantes. Siete años después, el sitio recibe menos de la mitad de turistas, lo que equivale a un retroceso de 15 años en términos de afluencia.
Esta tendencia negativa no es exclusiva de Tulum; se replica en otros sitios arqueológicos de Quintana Roo, encendiendo las alarmas entre las autoridades culturales y turísticas. En su conjunto, los 12 vestigios arqueológicos del estado recibieron 1.6 millones de visitantes en 2025, también la cifra más baja desde 2010. Para contrarrestar desafíos como la llegada de sargazo, el estado ha implementado medidas, como lo demuestra la noticia de que en Quintana Roo se han recogido 178 toneladas de sargazo en 20 días, un esfuerzo continuo por mantener la calidad de sus playas.
“Especialistas consideran que las controversias registradas durante el año influyeron directamente en la baja de visitantes, afectando la imagen del destino.”
Entre los factores señalados por especialistas se encuentran las controversias que empañaron la imagen del destino. La zona arqueológica de Tulum se vio envuelta en señalamientos tras las manifestaciones del personal del INAH, quienes denunciaron la presunta usurpación de funciones por parte del Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos, Olmeca-Maya-Mexica (GAFSACOMM), entidad administrada por las fuerzas armadas mexicanas.
Otro golpe a la afluencia fue el inicio del cobro de acceso al Parque Nacional Tulum en 2025, una medida que generó inconformidad generalizada. Para el presente año, el panorama no mejora, ya que el costo de ingreso se duplicó, pasando de $100 pesos a $206 pesos, un incremento que se aplica a todas las zonas arqueológicas de Quintana Roo.
A pesar de la drástica disminución, Tulum mantuvo su posición como la tercera zona arqueológica más visitada del país, solo por debajo de Chichén Itzá (con 2.2 millones de visitantes) y Teotihuacán (con 1.8 millones). A nivel estatal, otros sitios con notable afluencia en 2025 fueron Chacchoben con 237,039 visitantes; Cobá con 191,815; y San Gervasio con 143,541.
Ante este escenario, autoridades y especialistas coinciden en la urgencia de replanteamiento de estrategias. Es fundamental revisar los modelos de acceso, los costos y la gestión integral del destino para revertir esta tendencia a la baja y asegurar la sostenibilidad turística de la región en los años venideros. La inversión en infraestructura, como la que la Sedena impulsa en Quintana Roo, podría ser un factor clave en la recuperación a largo plazo.
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