
Greenpeace ha lanzado una contundente advertencia sobre los graves peligros ambientales que conlleva la compra y el desarrollo de terrenos en la Península de Yucatán. La organización ambientalista subraya que la masiva expansión inmobiliaria en la región, a menudo promocionada como una oportunidad de “lujo en la naturaleza”, esconde un lado oscuro de consecuencias ecológicas irreversibles, afectando directamente a sus ecosistemas vitales.
La alarma de Greenpeace se suma a la creciente preocupación de investigadores y comunidades locales, quienes han sido testigos del deterioro ambiental. Antes de considerar cualquier inversión, es crucial comprender el impacto profundo que estos proyectos tienen sobre el frágil equilibrio de la península.
Una investigación del Cinvestav Mérida, difundida por el medio digital Vector Yucatán, reveló una preocupante conexión entre las aguas residuales de diversos desarrollos inmobiliarios y la marea roja que se registró en agosto pasado. La falta de infraestructura adecuada para el tratamiento de desechos provoca filtraciones contaminantes que terminan directamente en el mar. Esta descarga sin control no solo afecta la vida marina y las actividades pesqueras locales, sino que altera drásticamente el equilibrio de los valiosos ecosistemas costeros.
La imparable expansión inmobiliaria está ejerciendo una presión insostenible sobre la selva maya, uno de los pulmones naturales más importantes de México. Proyectos que prometen exclusividad a menudo requieren la tala indiscriminada de árboles, el relleno de humedales y la alteración de los cenotes, principales fuentes de agua dulce en Yucatán. Este daño tiene múltiples repercusiones:
Estos desarrollos, que a menudo citan un impulso a la vivienda, contrastan con los esfuerzos de la administración para equilibrar el crecimiento con la sostenibilidad, como la meta sexenal de vivienda de Sheinbaum, buscando un desarrollo ordenado.
Adquirir terrenos en la Península de Yucatán bajo el modelo actual implica, según Greenpeace, formar parte de un esquema de especulación que deteriora servicios ambientales claves. La deforestación masiva, la contaminación del suelo y la destrucción de ecosistemas no solo representan un costo ecológico inmediato, sino que también ponen en riesgo el bienestar y el futuro a largo plazo de la región.
“Antes de comprar, vale la pena preguntarse si la inversión justifica el impacto que deja.” - Greenpeace
La organización hace un llamado a la conciencia de los inversores y al desarrollo de políticas que aseguren un crecimiento más responsable, donde el lujo no se construya a expensas de la naturaleza y el patrimonio cultural de Yucatán.
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