Sheinbaum acusa a la DEA de intentar dividir al gabinete
La presidenta Claudia Sheinbaum acusó a la DEA de buscar fracturas en su gabinete de seguridad y defendió la coordinación interna frente a la injerencia de Washington.
CIUDAD DE MÉXICO.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo acusó a la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) de intentar dividir a su gabinete de seguridad con elogios selectivos y señalamientos públicos contra funcionarios mexicanos. Durante su conferencia matutina, la mandataria aseguró que la estrategia de la agencia estadounidense ha fracasado: “Se topan con pared”.
La reacción presidencial ocurre después de que el director de la DEA, Terrance Cole, elogiara públicamente al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, mientras advertía sobre la presunta colusión de otros funcionarios mexicanos con el narcotráfico. Para Sheinbaum, esa combinación de reconocimientos y acusaciones no es casual: busca abrir fisuras dentro del gobierno.
“Ellos buscan, para debilitar a los gobiernos —porque éste es uno de sus objetivos, y particularmente a gobiernos independientes que defendemos la soberanía—, dividirnos internamente”, sostuvo la presidenta.

Sheinbaum defendió la coordinación entre el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo; el titular de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, y García Harfuch. También destacó el trabajo conjunto con la Secretaría de Gobernación y la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal.
“Piensan que por hablar bien de unos y mal de otros van a generar al interior división, pero fracasan en eso porque no lo logran; hay mucha coordinación y mucho patriotismo de todos en la defensa de México”, afirmó.
El episodio ocurre en un momento de tensión bilateral, marcado por acusaciones estadounidenses sobre presuntos vínculos de políticos mexicanos con el narcotráfico, revocaciones de visas y crecientes presiones en materia de seguridad. La DEA ha emitido señalamientos, pero la Presidencia cuestiona que las acusaciones se difundan públicamente sin presentar pruebas ante las instituciones mexicanas competentes.
Sheinbaum también acusó a sectores políticos estadounidenses de utilizar a México como tema electoral, particularmente ante los comicios de noviembre en Estados Unidos. La migración, el tráfico de drogas y la violencia de los cárteles suelen convertirse en herramientas de campaña, dijo, mientras las responsabilidades compartidas —como el consumo de estupefacientes y el tráfico de armas desde territorio estadounidense— quedan fuera del discurso.
“Que se ocupen de los asuntos de allá; acá nos ocupamos nosotros de los asuntos de acá”, expresó la mandataria.
Pese al tono confrontativo, aclaró que México mantendrá la coordinación con Estados Unidos en seguridad, pero bajo una condición central: respeto absoluto a la soberanía nacional. “Hay que actuar con mucha razón, con principios y con razón, no con el estómago o el corazón, porque hay que tener temple en esos momentos”, afirmó.
La declaración presidencial deja una exigencia pendiente para ambas partes. Estados Unidos debe respaldar con pruebas sus acusaciones contra funcionarios mexicanos, mientras México está obligado a investigar con transparencia cualquier señalamiento sustentado y evitar que la defensa de la soberanía se convierta en pretexto para encubrir responsabilidades. La soberanía no puede significar silencio frente a la corrupción, pero la cooperación tampoco puede convertirse en subordinación.