Familias ódami desplazadas: tres años de promesas rotas
Familias ódami desplazadas en Chihuahua denuncian abandono total de autoridades tras tres años
Siete familias ódami desplazadas por la violencia en Chihuahua cumplen tres años en el municipio de Aldama sin que las autoridades de los tres niveles de gobierno cumplan los acuerdos firmados para garantizar su vivienda, educación y salud. La comunidad, originaria de La Plomosa, en Guadalupe y Calvo, denuncia un abandono institucional que se repite en cada rubro pactado.
Las familias fueron obligadas a dejar su territorio por la disputa entre dos grupos delictivos. Desde entonces, viven en la colonia Los Leones en condiciones precarias, sin certeza jurídica sobre el terreno y sin servicios básicos constantes.
Uno de los compromisos incumplidos es la habilitación de un salón para separar a los niños ódami de los mestizos en la escuela federal Leona Vicario. Aunque una maestra ódami contratada por el Conafe imparte clases en su lengua, los menores comparten aula con otro grupo en español, lo que ha generado discriminación.

Otro acuerdo pendiente es la reubicación de sus viviendas. Las familias viven en casas improvisadas, y el agua potable solo ha llegado en una ocasión mediante un tinaco que no se ha vuelto a llenar. La atención médica también quedó inconclusa: un intento de traslado en Uber para un chequeo de niños fracasó porque el vehículo no los encontró, y no hubo seguimiento.
Un salón que no se acondiciona
Las madres de familia denuncian que la falta de un espacio separado para los niños ódami no solo afecta su aprendizaje, sino que también los expone a burlas constantes. La maestra ódami, que es una de las pocas personas que puede enseñarles en su lengua materna, tampoco ha recibido el apoyo de traslado prometido por los Servicios Educativos del Estado de Chihuahua (SEECH). “Nos dijeron que iban a ayudarnos con mochilas y útiles, pero nunca llegó nada”, señaló una de las madres.
“Ninguna autoridad se ha acercado de nuevo para dar seguimiento a los acuerdos”, dijo una madre de familia durante la denuncia.
Vivienda y agua: promesas incumplidas
La reubicación del terreno sigue sin concretarse. Las familias viven con colchones y despensas donadas por organizaciones civiles. El agua solo llegó una vez, en un tinaco que nunca se volvió a llenar. La Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Aldama no ha dado respuesta.
Salud: un Uber que no llegó
El episodio más reciente de abandono ocurrió cuando se programó un traslado de niños para un chequeo médico. Se envió un Uber, pero el vehículo no los encontró y las autoridades de salud no reprogramaron la cita. Este caso se suma a la visita de una decena de servidores públicos federales encabezados por Arturo Medina Padilla, subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, el mes pasado, sin resultados concretos.
Este abandono no es exclusivo de las comunidades indígenas: en Campeche, comerciantes del mercado AFA denuncian una situación similar. La falta de seguimiento a los acuerdos refleja un patrón de indiferencia que se repite en distintas regiones del país.
Mientras tanto, las familias ódami siguen esperando que las autoridades cumplan lo pactado. La incertidumbre sobre su futuro y la falta de respuestas concretas mantienen a la comunidad en un estado de vulnerabilidad permanente.