Urge manejar 8 toneladas diarias de heces de perro en CDMX
CDMX produce 8 toneladas de heces caninas al día. Especialistas y diputados urgen un sistema de recolección para evitar enfermedades y contaminación.
Urge manejar 8 toneladas diarias de heces de perro en CDMX
Ocho toneladas de heces de perro se producen cada día en la Ciudad de México, según la estimación del urbanista Guillermo Bernal. El problema no se queda en la banqueta: cuando esos residuos se deshidratan, se convierten en polvo que viaja en el aire y amenaza la salud de los capitalinos, alertaron especialistas y diputados locales.
Bernal, director de The Place Institute, detalló en entrevista con Diario 24 Horas que el 56 por ciento de las viviendas de la capital tiene al menos una mascota, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado 2025 del Inegi. El detalle incómodo es que muchos espacios públicos no cuentan con la infraestructura para manejar lo que esos animales dejan a diario.
“Los desechos caninos deben tratarse de manera diferenciada. Algo que pasa mucho es que, en el mejor de los casos, se mezclan con los desechos orgánicos y la basura deja de ser compostable. Necesitamos un sistema de separación de las heces caninas”, señaló el especialista.
La capital ya tiene normativa y multas para obligar a los dueños a recoger después de su mascota. El fallo viene después: la bolsa termina en el contenedor de orgánicos y contamina el resto del residuo. “Hace falta un programa, un reglamento de implementación específico para residuos caninos. Es un tema de fondo, no solo de poner botes; una política pública de recolección de residuos, con estrategias, coordinación, para el manejo de residuos sólidos”, puntualizó Bernal.

“Podríamos alumbrarnos con ellas por las noches”
Irma Aburto López, académica de la FES Zaragoza de la UNAM, no tiene dudas de la gravedad del asunto por las toneladas que se desechan cada año. Para dimensionarlo, lanzó una imagen poco convencional: “Si no hubiera luz eléctrica en la Ciudad de México, y si las heces fueran luminosas, podríamos alumbrarnos con ellas por las noches”.
El riesgo sanitario es la parte más delicada. Al deshidratarse, la materia fecal se vuelve polvo que el viento arrastra y que puede provocar:
- Cólera.
- Gastroenteritis viral o bacteriana.
- Reproducción de fauna nociva.
Estos padecimientos se suman a los retos de abasto que enfrenta el sistema médico nacional: esta semana se informó que Birmex amarró el 82 por ciento de las medicinas para 2027 y 2028, un movimiento para asegurar el suministro de los próximos dos años.
El tema ya llegó al Congreso capitalino
La discusión no es nueva en la cámara local. El diputado de Movimiento Ciudadano Royfid Torres presentó una iniciativa para reformar la Ley de Residuos Sólidos de la capital y crear un Programa Especial para el Manejo Integral de Residuos Orgánicos de Origen Animal, con diseño, implementación y actualización periódica.
“Al exponerse a la intemperie, las heces se deshidratan, se pulverizan y sus partículas se dispersan en el aire junto con otros contaminantes atmosféricos”, advirtió el legislador.
Lo que sigue es la discusión de esa reforma. Mientras el Congreso decide, los ocho mil kilogramos diarios no se detienen y la mayoría termina, como siempre, en la basura orgánica. La cuenta, insisten los especialistas, no es contra las bolsas de los dueños de perros: es contra la falta de un sistema de recolección que todavía no existe.