Trump crea fuerza especial para liderar la superinteligencia
Trump firmó una orden ejecutiva para crear una fuerza especial que acelere la superinteligencia en EE. UU. y asegurar el liderazgo mundial en IA.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para crear una fuerza especial que impulse el desarrollo de la superinteligencia: la próxima generación de inteligencia artificial, capaz de igualar o superar las capacidades humanas. Con la medida, la carrera por la IA queda elevada a asunto de seguridad nacional.
Qué hará la fuerza especial
El grupo de trabajo operará desde la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca y responderá directamente al presidente. Su tarea es coordinar a las agencias federales, el Departamento de Energía y la industria tecnológica en tres frentes: el entrenamiento de modelos cada vez más potentes, la construcción de centros de datos y la energía que esos complejos consumen a escala industrial.
La orden también apuesta por quitar trabas regulatorias al sector. Trump ha insistido en que Estados Unidos debe 'dominar' la inteligencia artificial para adelantarse a China, a la que señala como su principal competidor tecnológico. La administración ya había flexibilizado las reglas del sector y agilizado permisos para centros de datos; la fuerza especial busca que esos esfuerzos dejen de trabajar aislados.

El anuncio llega en una semana movida para el mandatario. Horas antes había declarado que es 'demasiado pronto' para hablar de elecciones en Venezuela, y la relación con México avanza en paralelo: esta misma semana, Claudia Sheinbaum firmó acuerdos para exportar aguacate a Estados Unidos.
La superinteligencia, eso sí, divide opiniones. Investigadores e incluso algunos ejecutivos del sector advierten que sistemas más capaces que los humanos, sin salvaguardas claras, podrían amplificar la desinformación y fallar de formas impredecibles. La Casa Blanca responde con su propia lógica: mejor liderar el desarrollo que dejarlo en manos de un rival.
Qué sigue
Queda por ver cómo se traduce la orden en presupuesto, nombramientos y proyectos concretos. La primera prueba será alinear al gobierno con las grandes tecnológicas en un plan de infraestructura y seguridad. De ese avance depende el rumbo de la tecnología que marcará la próxima década, y en la que México participará como vecino, socio comercial y fuente de talento.