Morelia descarta afectaciones graves de salud por lluvias
Morelia descarta afectaciones graves de salud por lluvias; atendió cerca de 100 casos de dermatitis y conjuntivitis y no hay casos de dengue.
Morelia descarta afectaciones graves de salud por lluvias
Morelia, Michoacán. La capital michoacana no ha registrado afectaciones graves a la salud de su población por encharcamientos e inundaciones en la actual temporada de lluvias. Así lo señaló José Murguía Magaña, director de la clínica municipal de salud José Pilar Ruiz Neri, en entrevista con Quadratín.
El balance no está exento de casos. En julio, los módulos instalados en las colonias Benito Juárez y Hacienda Tiníjaro atendieron a alrededor de 100 personas con dermatitis y conjuntivitis vinculadas a los encharcamientos. De ese grupo, unas 20 fueron canalizadas a la clínica municipal para descartar padecimientos mayores.
Lo relevante, apuntó el director, es lo que no ha aparecido: ni hepatitis ni otra afección mayor derivada de la exposición a aguas negras o de la contaminación de alimentos y líquidos. Tampoco hay un solo cuadro de dengue diagnosticado.

La vigilancia, en todo caso, no cede. Desde la clínica municipal se mantiene el seguimiento de las condiciones sanitarias en las colonias más expuestas a encharcamientos e inundaciones, mientras la temporada de lluvias sigue activa en Michoacán.
El mensaje de la autoridad sanitaria a la población fue directo:
«Extremen precauciones en el manejo de alimentos y bebidas, cuiden el almacenamiento de agua para consumo humano y atiendan las indicaciones de la autoridad para prevenir o contener contingencias»
El exhorto llega a tiempo: el dengue encuentra en las lluvias condiciones favorables para propagarse, y los casos suelen aparecer incluso cuando la temporada empieza a ceder. La instrucción en la capital michoacana es no bajar la guardia hasta que el agua deje de ser un riesgo.
La salud pública, de hecho, concentra varios frentes en el país. Mientras Morelia vigila los efectos del agua, en el Congreso se discute una reforma al IEPS que abarataría el alcohol y podría disparar su consumo. Entre ambos frentes, la lección es la misma: prevenir sigue siendo más barato que atender una contingencia.