
¿Qué pasó con las operaciones antidrogas de Estados Unidos? El Comando Sur de Estados Unidos confirmó este miércoles que, en los últimos dos días, ha atacado cinco lanchas sospechosas de ser utilizadas para el narcotráfico, resultando en la muerte de al menos ocho personas. Estos nuevos incidentes elevan a 115 el número de fallecidos en ataques similares desde principios de septiembre, marcando una escalada en la ofensiva contra el tráfico de drogas.
Los ataques, ocurridos el martes y miércoles, no fueron detallados en cuanto a su ubicación por el Comando Sur de Estados Unidos, que opera en Sudamérica. Sin embargo, se sabe que operativos anteriores han tenido lugar en el mar Caribe y el Océano Pacífico oriental.
Un video difundido por el Comando Sur mostró tres embarcaciones en formación cerrada el martes, las cuales, según el ejército estadounidense, transitaban por rutas conocidas de narcotráfico y habían “transferido narcóticos entre las tres embarcaciones antes de los ataques”. No obstante, no se proporcionó evidencia que respalde estas afirmaciones. En el primer ataque, tres personas perdieron la vida. Los ocupantes de las otras dos lanchas saltaron por la borda antes de ser atacadas, lo que llevó al Comando Sur a notificar a la Guardia Costera de Estados Unidos para activar las labores de búsqueda y rescate.
Este llamado a la Guardia Costera es un aspecto 'notable', ya que el ejército estadounidense ha estado bajo intenso escrutinio tras un incidente previo en septiembre, donde los sobrevivientes de un ataque fueron abatidos en un segundo asalto a la embarcación averiada. Algunos legisladores demócratas y expertos legales calificaron el hecho como un crimen, mientras que el gobierno y legisladores republicanos defendieron la legalidad de la acción.
Adicionalmente, el miércoles se atacaron otras dos lanchas, causando la muerte de cinco personas. Tampoco se presentó evidencia de tráfico ni se reveló la ubicación exacta de estos operativos. Videos asociados a este comunicado mostraron una lancha en el agua y explosiones.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha justificado estos ataques como 'necesarios para frenar el flujo de drogas' hacia el país, refiriéndose a un 'conflicto armado' con los cárteles del narcotráfico.
La intensificación de estas operaciones también se enmarca en una estrategia de presión sobre el presidente venezolano, Nicolás Maduro, a quien Washington ha acusado de narcoterrorismo. En este contexto de endurecimiento de la postura, cabe recordar declaraciones previas del presidente Donald Trump, quien afirmó: 'No necesito permiso para bombardear Venezuela'. En esta línea, la CIA llevó a cabo un ataque con drones la semana pasada en una zona de atraque en Venezuela, supuestamente utilizada por narcotraficantes. Esta fue la primera operación directa conocida en suelo venezolano desde el inicio de los ataques en septiembre.
La continuidad de estos ataques y la falta de divulgación sobre la ubicación y las pruebas de narcotráfico están generando un debate considerable. La distinción entre presuntos traficantes que se resisten y aquellos que intentan salvarse al saltar de las embarcaciones, especialmente tras el incidente de septiembre, añade complejidad a la justificación legal y ética de estas operaciones militares.
El incremento a un total de 35 ataques conocidos contra lanchas y al menos 115 muertes desde principios de septiembre subraya la magnitud de la ofensiva, pero también la creciente demanda de transparencia y rendición de cuentas por parte de las fuerzas armadas estadounidenses.
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