Protestan en CDMX contra planta de amoniaco en Topolobampo
Activistas y comunidades indígenas exigen cancelar la megaplanta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa. Alertan sobre riesgos ambientales y falta de consulta.
Activistas de Greenpeace México y el colectivo ¡Aquí No! se manifestaron este lunes en el Zócalo de Ciudad de México para exigir la cancelación de la megaplanta de amoniaco que Grupo Proman construye en Topolobampo, Sinaloa, a través de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO). La protesta coincidió con los 100 días de un plantón contra el proyecto y con el inicio de una nueva revisión técnica federal que se realizará del 7 al 11 de septiembre.
La planta, que tendría capacidad para producir 2,200 toneladas métricas de amoniaco al día, se desarrolla junto a la bahía de Ohuira, un área que las comunidades indígenas consideran sagrada. Felipe Montaño Valenzuela, vocero de ¡Aquí No! y gobernador tradicional de la comunidad Mayo-Yoreme de Ohuira, afirmó que las consultas previas no fueron “ni previas, ni de buena fe, ni bien informadas ni culturalmente adecuadas”. Aseguró que las comunidades originarias directamente vinculadas con la bahía no otorgaron su consentimiento.
Las organizaciones también cuestionaron la consulta citada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para defender el proceso de revisión del proyecto. Montaño reconoció que respetan el diálogo en las mesas con autoridades y la empresa, pero advirtió que eso no significa aceptar el proyecto. “Nosotros estamos respetando el diálogo de las mesas”, dijo, aunque insistió en que los estudios técnicos terminarán por demostrar que la instalación no es viable.
En un contexto de creciente preocupación por proyectos industriales en zonas sensibles, la protesta en el Zócalo se suma a otras movilizaciones ambientales en el país. Mientras tanto, en el sureste, un sismo de 5.2 sacudió Chiapas sin reportar daños, recordando la vulnerabilidad de la región.
Greenpeace y ¡Aquí No! alertaron sobre los posibles efectos de una fuga de amoniaco. Según el comunicado de las organizaciones, que atribuye los cálculos a la Manifestación de Impacto Ambiental elaborada por la propia empresa, un escape de cinco minutos podría resultar mortal en un radio de 15 kilómetros, y uno de 15 minutos tendría un alcance de 45 kilómetros. Además, el proyecto amenaza humedales de relevancia internacional, especies protegidas y actividades tradicionales como la pesca.
La presidenta Sheinbaum, interrogada sobre la protesta, sostuvo que la planta “ya tiene un avance muy importante” y recordó que durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se realizó una consulta en la que, dijo, las comunidades votaron a favor. Aseguró que desde hace unos tres meses, equipos de las secretarías de Medio Ambiente y Gobernación, junto con otras dependencias, celebran asambleas para escuchar a la población y revisar tanto compromisos incumplidos por la empresa como posibles impactos ambientales.
La decisión final sobre el proyecto aún no está tomada, según la mandataria. Mientras tanto, las comunidades opositoras mantienen su rechazo y advierten que la instalación no es viable. La revisión técnica federal que comenzó esta semana será clave para determinar el futuro de la planta, en un caso que enfrenta a la inversión industrial con la protección ambiental y los derechos de los pueblos originarios.