IA amenaza con aumentar desigualdad de género en empleos
Un informe advierte que la inteligencia artificial podría ampliar la brecha de género en el mercado laboral, afectando a las mujeres en empleos administrativos y de servicios.
La inteligencia artificial (IA) podría convertirse en un factor que amplíe la desigualdad de género en el mercado laboral, según un informe dado a conocer esta semana. El análisis advierte que las mujeres, al concentrarse en empleos administrativos y de servicios, son más vulnerables a la automatización.
El documento estima que hasta un 30% de los puestos ocupados por mujeres en la región podrían verse afectados por la adopción de tecnologías como el aprendizaje automático. En contraste, los hombres tienen mayor presencia en sectores técnicos y de ingeniería, menos expuestos a la automatización.
La investigadora principal, quien pidió no ser identificada, explicó que
“la brecha no es nueva, pero la IA la podría profundizar si no se implementan políticas de capacitación”. Agregó que los gobiernos y las empresas deben invertir en programas de reconversión laboral con enfoque de género.

El informe también recomienda medidas como el acceso a educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) para las niñas, así como incentivos para que las empresas promuevan la igualdad en la contratación.
En México, el tema cobra relevancia ante el crecimiento del nearshoring y la automatización en sectores como el turismo y la manufactura. Organizaciones locales han señalado que se requieren políticas públicas urgentes.
La publicación del estudio coincide con esfuerzos gubernamentales por impulsar la capacitación digital. Por ejemplo, la Secretaría de Educación de Quintana Roo y la Universidad Tecnológica de Chetumal anunciaron un programa para formar a 455 figuras educativas en nuevas tecnologías, lo que podría servir como modelo para reducir la brecha. El programa de capacitación busca actualizar a docentes y personal administrativo.
El reto es mayúsculo: sin acciones concretas, la IA podría dejar a millones de mujeres fuera del mercado laboral o relegadas a trabajos peor pagados. Los próximos años serán clave para definir si la tecnología se convierte en un puente o en una barrera.