Aguas residuales: tecnología para recuperar agua y energía
Un investigador de la UNAM desarrolla en Yucatán un proyecto para tratar aguas residuales y generar biogás, con beneficios ambientales y económicos.
Las aguas residuales ya no son solo un desecho. Hoy representan una oportunidad para recuperar agua, energía y nutrientes. En Yucatán, un investigador de la UNAM trabaja con la industria porcícola para demostrar que es posible.
Francisco Javier Cervantes Carrillo, del Instituto de Ingeniería de la UNAM, unidad Juriquilla, desarrolla un proyecto en colaboración con el Grupo Porcícola Mexicano, uno de los mayores productores de carne de cerdo del país. El sector genera alrededor de 12 mil empleos directos y 35 mil indirectos en la península, con una derrama económica de unos 40 millones de pesos.
Actualmente, las granjas usan biodigestores anaerobios para estabilizar residuos y lagunas de aireación para eliminar contaminantes. El proyecto busca complementar estos procesos con nuevas tecnologías que permitan cumplir estándares de descarga más estrictos y mantener sistemas económicamente sostenibles.

El reto de mantener las plantas funcionando
Uno de los principales desafíos no es solo construir plantas de tratamiento, sino garantizar su operación. En México se trata entre 52 y 57% de las aguas residuales, y de las cerca de 2 mil 600 plantas existentes, solo alrededor del 57% opera de manera óptima. El consumo de energía es un obstáculo, sobre todo para municipios pequeños.
Por eso, el concepto de planta de tratamiento está evolucionando hacia centros de recuperación de recursos. En el caso de residuos porcinos, los biodigestores producen biogás que puede generar electricidad. Una granja con 6 mil cerdos puede producir 2 mil 300 metros cúbicos diarios de biogás, equivalente a 1.7 gigawatts-hora al año.
Aprovechamiento agrícola
El agua residual tratada también puede usarse en riego. Cervantes Carrillo recordó experiencias en Sonora, donde se riega trigo con agua tratada. La agricultura consume 70% de los recursos hídricos, por lo que el reúso alivia la presión sobre fuentes naturales. La planta de Atotonilco, Hidalgo, procesa 23 metros cúbicos por segundo y cubre 80% de su energía con biogás.
El reto consiste en cambiar la percepción del agua utilizada y entenderla como un recurso que puede reincorporarse a la cadena de valor.
El reúso debe hacerse bajo condiciones estrictas y vigilancia para evitar riesgos a la salud y ecosistemas. El proyecto en Yucatán busca demostrar que con tecnología adecuada y colaboración academia-industria, el tratamiento de aguas residuales es viable y sostenible. Mientras tanto, en otros puntos de la península, como Cancún, se revisan proyectos para mejorar vialidades y espacios públicos, según informó el ayuntamiento.