Parque de Royal Caribbean amenaza jaguares y tortugas
Perfect Day México, el megaproyecto de Royal Caribbean en Mahahual, amenaza el corredor jaguar y las playas de anidación de tortugas de Quintana Roo.
Royal Caribbean proyecta construir en Mahahual, Quintana Roo, Perfect Day México: un parque acuático privado de unas 90 hectáreas para cruceristas, casi del tamaño del Magic Kingdom de Disney World. El problema es dónde. Esa franja de costa forma parte del corredor biológico que concentra la mayor población de jaguares de México y de playas donde anidan tortugas marinas en peligro de extinción.
Un felino que caza tortugas
La colisión entre felino y turismo no es hipotética. La madrugada del 4 de agosto de 2011 apareció muerta en la playa Punta Pájaros, dentro de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka'an, una tortuga verde con heridas profundas en el cuello. Había salido a desovar y nunca regresó al mar. Los trabajadores de un hotel cercano dejaron el cuerpo en la arena y colocaron cámaras trampa. En menos de 24 horas los sensores se dispararon: el cazador había vuelto a alimentarse. Como el jaguar no es necrófago, los investigadores dedujeron que el felino que comía era el que había matado. Era la primera evidencia de un jaguar depredando tortugas marinas en México, un comportamiento apenas estudiado en el país, según el reportaje de Patricio Medina Herrero para Mongabay Latam, difundido por Lado B.
Tuvieron que pasar diez años para el siguiente registro. En julio de 2021, en Playa Pulticub, Víctor Rosales, fotógrafo y ambientalista al frente de Proyecto Aak Mahahual, documentó dos depredaciones en un mismo mes. Sus cámaras revelaron a dos machos adultos que cazan de forma habitual en esa franja costera, distinguibles por el patrón irrepetible de sus rosetas. Rosales los conoce de cerca: tras temporadas de solo huellas y mordidas, cavó un búnker junto a la duna, esperó tres horas junto al cadáver fresco de una tortuga y, cuando el felino salió de la selva, quedaron a ocho metros el uno del otro.

Muchos jaguares, pero aislados
La península de Yucatán es territorio clave para la especie. El Tercer Censo Nacional del Jaguar estimó 5,326 ejemplares en el país y 1,699 en esta región. La cifra, sin embargo, engaña. Lizardo Cruz, especialista en jaguares, coautor del artículo científico y profesor del Instituto de Ciencias de la UNAM, lo explica así:
«Aparentemente hay muchos jaguares, pero en realidad están aislados por barreras físicas, situación que no es fácil de interpretar si solo se piensa en el número de ejemplares y no en otros factores como la conectividad».
Depredador y presa comparten la misma condición. La Norma Oficial Mexicana 059 clasifica al jaguar y a las tortugas marinas como especies en peligro de extinción, y sobre ambos pesa la misma amenaza: la destrucción y fragmentación de su hábitat, el factor que, coinciden los expertos, más rápido los empuja a desaparecer.
Un jaguar de fibra de vidrio
El corredor que va de Sian Ka'an a Mahahual, en el municipio de Othón P. Blanco, sobrevive como uno de los litorales más ricos de la región: selvas, manglares, playas de anidación, ríos subterráneos de agua dulce y arrecifes enormes. Ahí opera el Puerto de Costa Maya, el segundo destino de cruceros más concurrido del país. Y ahí mismo, sobre ese territorio, Royal Caribbean dibujó su parque.
La atracción estelar se llamaría Jaguar's Peak, anunciado como uno de los toboganes más altos de América y coronado por una colosal cabeza del felino. Un jaguar de fibra de vidrio presidiría un paisaje del que se ha desplazado al jaguar de carne y hueso.
Ambientalistas y vecinos luchan por detener el proyecto. La tensión llega en un momento delicado para el turismo estatal: esta semana los hoteleros de Cancún alertaron por menos vuelos y tarifas al alza, y la apuesta empresarial sigue puesta en crecer. La industria suele vender estos desarrollos como motores de empleo —días atrás, Planet Hollywood entregó 100 contratos permanentes en Cancún—, pero en Mahahual los defensores del corredor replican que ese hábitat no tiene reemplazo.
El enfrentamiento apenas empieza: de un lado, una de las navieras más grandes del mundo; del otro, una comunidad que sostiene que el corredor no es negociable. Lo que se define en Mahahual no es solo el futuro de un tobogán con cabeza de jaguar, sino el de los últimos felinos que todavía cazan tortugas en esa playa, un comportamiento que la ciencia apenas empezó a documentar.